CRONICAS HISTORICAS


Por Marcial de Castro



Se va acercando el año 2017 y es bueno que los autillanos tengan a su disposición la totalidad de las crónicas, más o menos coetáneas, que describen los sucesos que acontecieron en Autillo en el año 1217. Esos acontecimientos son el objeto de nuestro mayor orgullo histórico, pero también la fuente de innecesarias controversias si nos atenemos a los documentos históricos que iremos mostrando en la nueva pestaña del blog CRONICAS HISTORICAS.

Publicaremos todas estas crónicas en latín y en castellano antiguo, sin excepción, y que son sin duda las únicas fuentes fiables de las que se dispone para comprender los sucesos de Autillo relativos a la presencia en Autillo de la reina doña Berenguela, de su hermana Leonor (luego reina de Aragón) y del futuro rey Fernando III el Santo. Ahora, cualquier autillano que sea curioso, podrá investigar directamente en las fuentes originales, que desde aquí pondremos a su disposición y así poder llegar a sus propias conclusiones.

Siempre quise publicar el estudio que hizo del reinado de Fernando III, don Gonzalo Martínez Díez S. J., eminente medievalista, y aunque no se trata de una crónica, es el mejor trabajo que se publicado donde se tratan los acontecimientos autillanos. Nos servirá como magnífico resumen en castellano actual, de las crónicas que iremos publicando en los próximos días. Adjuntamos las páginas de su libro que van de la página 25 a la 40 y las páginas 48, 49 y 50 sueltas, donde se comenta la prisión en Autillo del conde don Álvaro Núñez de Lara. (Información incluida en la nueva pestaña CRONICAS HISTORICAS).

El libro completo se puede conseguir fácilmente en la Diputación Provincial de Palencia, y su título es: Fernando III (1217-1252), col. Reyes de Castilla y León. Ed. Diputación Provincial de Palencia, 1993. También se puede consultar un ejemplar que donamos al Ayuntamiento de Autillo.


Por Marcial de Castro























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Año 1221, donación de Autillo a Gonzalo Ruiz Girón


Gracias a los trabajos de Julio González de 1983 publicamos el documento de donación de nuestra villa a don Gonzalo Ruiz Girón en 1221. Aunque no se trate de una crónica propiamente dicha, lo incluimos aquí precisamente porque sirve de continuación y colofón a las crónicas que hemos publicado más arriba. Don Gonzalo recibió Autillo como premio a la fidelidad que siempre demostró hacia la reina doña Berenguela y después a su hijo Fernando III, por lo que se convirtió en el primer señor de la villa.








Por Marcial de Castro


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CRÓNICA Nº 1 
AÑO 1224 aprox.



Aunque el tema es bastante complejo, trataremos de resumirlo diciendo que durante el siglo XIII y hasta el año 1300 solo tenemos seis crónicas que nos relatan los sucesos acontecidos en Autillo en 1217.

La primera es la Crónica Latina de los Reyes de Castilla, cuyos párrafos autillanos fueron escritos hacia 1224.
La segunda crónica es la Chronicon Mundi de Lucas de Tuy, escrita hacia 1236-1238
La tercera es De Rebus Hispanie, escrita por el arzobispo Jiménez de Rada, hacia 1240-1243

Estas tres primeras crónicas se escribieron en latín. Las siguientes crónicas se escribieron en castellano antiguo.

La cuarta crónica es la Crónica General de Alfonso X el Sabio (Estoria de España), que se escribió hacia 1284. Su fuente principal de información son las crónicas primera y segunda: Chronicon Mundi y De Rebus Hispanie.

La quinta crónica es la conocida como la Crónica de Veinte Reyes, que es coetánea, según la mayor parte de los modernos investigadores, a la Crónica General de Alfonso X. Es muy útil porque utiliza fuentes de información, hoy perdidas, que son diferentes a las que usaron las otras crónicas en castellano.

La sexta crónica es la Crónica de Castilla o Crónica de los Reyes de Castilla, escrita hacia el año 1300, y que en principio no oporta nada nuevo a lo anteriormente escrito, y nos referimos a que sea de interés para nuestro pueblo.

Las tres primeras crónicas, las tres latinas, no dicen una sola palabra sobre la "proclamación" de Fernando III el Santo en Autillo, como se podrá comprobar. Solamente hacen alusión a que en nuestro pueblo la reina doña Berenguela pidió consejo a los hombres más importantes de su corte, antes de dirigirse con su hijo a Palencia. Esta ausencia de referencias a que en Autillo se haya podido llevar a cabo algún de tipo de acto de "aclamación real", aunque sea solo de carácter simbólico, ha sido la causa de que la mayor parte de los historiadores se hayan inclinado por pensar que en realidad en Autillo no se celebró ningún tipo de proclamación oficial. Como prueba diremos que si en la Wikipedia, en la entrada referente a la biografía de Fernando III o de la reina doña Berenguela, si alguien intenta aclarar que en Autillo pudo producirse una proclamación antes de su coronación ofial en Valladolid, se corre el peligro de que alguien intente suprimir cualquier párrafo que se incluya en este sentido. Los puristas son los puristas y en posesión siempre de la verdad absoluta...

El resto de las crónicas en castellano (cuarta, quinta y sexta), sí que incluyen sin excepción el hecho de que San Fernando fue proclamado rey de Castilla en Autillo, sin omitir el hecho curioso y anecdótico, ajeno al tono general de la obra, de que fue concretamente "debajo de un olmo". Es evidente que los cronistas castellanos utilizaron aquí una fuente, hoy perdida, que no fue conocida, coetánea o considerada por los tres primeros cronistas latinos. No es normal, como hemos indicado, que en una crónica de este tipo se incluyan detalles, más o menos chocantes y aparentemente intrascendentes, como que se especifique que la proclamación se realizase precisamente debajo de un olmo. Quizás cabría plantearse si se utilizó como fuente un cantar de gesta hoy perdido, algún tipo de obra literaria, o la tradición oral que había recibido el rey Alfonso X de labios de su padre. De hecho, la proclamación o coronación de un rey es un acontecimiento que solo sucede una vez en la vida de un monarca y sin duda el momento más inolvidable de su reinado, algo así como una boda hoy en día, que nadie olvida y de que la que se comentan anécdotas que se transmiten de los padres a los hijos. Todos conocemos sabrosos detalles de las bodas de nuestros padres, aunque no hayamos estado presentes en ellas. Algo parecido pudo suceder con este punto concreto donde se cruzan la vida de un rey, su coronación (el hecho más importante de su vida), y la historia de nuestro pueblo.

Publicamos a continuación la primera de estas crónicas, concrtamente la CRÓNICA LATINA DE LOS REYES DE CASTILLA", obra anónima pero atribuida a Juan de Soria, obispo de Osma, canciller del rey Fernando III desde 1217 a 1239.

Disponemos de la traducción al castellano realizada por Luis Charlo Brea. Se publicó en el libro titulado Crónicas Hispanas del Siglo XIII. Ed. Brepols, 2010. Páginas 108 a 115.














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CRÓNICA Nº 2
Año 1236-1238 aprox.




Chronicon Mundi, la segunda de nuestras crónicas y que también sirvió como fuente para componer la célebre crónica de Alfonso X el Sabio, fue escrita por el obispo Lucas de Tuy (de ahí que también sea conocida como la Crónica del Tudense). Se escribió hacia 1236-1238 a instancias de la reina doña Berenguela. Como se verá, es la más escueta y parca en detalles de las seis que consideramos más o menos cercanas a los sucesos de Autillo. Es inútil buscar el nombre de nuestro pueblo en dicha crónica, ya que trata de puntillas los asuntos que nos atañen relativos a la historia de Autillo.







Por Marcial de Castro


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CRÓNICA Nº 3

AÑO 1240-1243 aprox.



La HISTORIA DE REBUS HISPANIE SIVE HISTORIA GOTHICA, es la tercera de las crónicas que trata de los sucesos de Autillo de 1217. La escribió el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada (1170-1247). Esta obra sirvió de referencia a la Historia General de Alfonso X el Sabio, que en muchas ocasiones la traslada a la letra. Jiménez de Rada latiniza el nombre de nuestro pueblo y lo llama "Aptellum".











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CRÓNICA Nº 4

AÑO 1284 aprox.


La cuarta crónica que trata de los hechos de Autillo es la ESTORIA DE ESPAÑA o CRÓNICA GENERAL DE ALFONSO X EL SABIO. Está escrita en castellano, y es la primera que nos dice que se produjo en Autillo la proclamación de Fernando III (E allí luego en Otiello le alçaron rey e llamaron con él "Real", et de allí movieron con él por rey, et andido el rey don Fernando, et todas sus cosas hacíen con él como con su rey). Sin embargo no especifica que se produjera debajo de un olmo, como a partir de ahora aparecerá en las sucesivas crónicas castellanas.

Esta crónica alfonsí se inspira de forma preferente en "De Rebus Hispanie" (la crónica nº 3 que hemos visto anteriormente) y también en el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy (crónica nº 2).

Para su consulta adjuntamos una edición de Menéndez Pidal de 1906, que nos ofrece la Universidad Estatal de Ohio (EEUU). Concretamente se ha de consultar la página 726 del total de 792 de su edición digital (páginas 712 y 713 de la edición impresa original).





Para su consulta sobre el original, pinchad abajo en el siguiente enlace:

https://archive.org/stream/PrimeraCrnicaGeneral/prim_cron_gen_v1_AlfonsoX#page/n725/mode/2up


Por Marcial de Castro

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CRÓNICA Nº 5

ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIII



La quinta crónica de nuestra lista es la CRÓNICA DE VEINTE REYES, pero su datación es muy compleja. Tradicionalmente se ha pensado que se pudo redactar a mediados del siglo XIV, pero la crítica moderna se está poniendo de acuerdo en considerarla como una crónica alfonsí, por tanto datable hacia finales del siglo XIII. Su originalidad estriba en que usa material historiográfico que se ha perdido, pero enriquecedor sin duda. Es la primera crónica que dice que la proclamación se produjo en autillo debajo de un olmo.

Hay que advertir que la mayor parte de los grandes historiadores que han tratado la figura del rey Fernando, suelen pasar por alto este detalle anecdótico, y tienen tendencia a pensar que en Autillo no hubo tal proclamación, solamente un consejo de notables del reino que asesoró a la reina qué hacer en tan peligrosa situación en la que se hallaba. Siguen por tanto las crónicas latinas (las nº 1, 2 y 3 de nuestra lista) como las más fiables a este respecto. Sin embargo tienen tendencia a dar credibilidad a los datos que enriquecen la historia que nos atañe, como por ejemplo el número de soldados que participaron en la contienda, puesto que contribuyen a dar más vistosidad a su exposición de hechos. Se podría alegar que si hacen oídos a estas novedades de la Crónica de Veinte Reyes, quizás podrían extenderlo al hecho de la proclamación en Autillo debajo de un olmo, y sin embargo no lo hacen. La razón estriba sin duda en que un hecho tan inusual como dar noticia de que la supuesta proclamación se realizase precisamente debajo de un olmo, hace que esta fuente cronística les resulte un poco "chirriante" y prefieran obviarla.

Utilizamos la edición de la Crónica de Veinte Reyes que mandó imprimir el Ecmo. Ayuntamiento de Burgos en 1991, páginas 288 a 292 y página 297.












Por Marcial de Castro

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CRÓNICA Nº 6
AÑO 1300




La sexta crónica que incluimos en esta relación es la denominada CRÓNICA DE CASTILLA, redactada hacia el año 1300. Aquí el nombre de nuestro pueblo aparece como Otilla o Hutilla de forma indistinta en el mismo texto. Esa debe ser la razón de que algunos libros o artículos periodísticos digan que estos acontecimientos sucedieron en Autilla del Pino (Palencia), pero se trata de un error evidente.

El texto que resaltamos está sacado de una web francesa llamada Les livres d´e Spania, si se quiere acceder al texto completo pinchad el siguiente enlace:

http://e-spanialivres.revues.org/63


1. Cuenta la estoria que alçaron rey a su fijo don Enrrique

1 Cuenta la estoria que alçaron rey a su fijo don Enrrique, que era niño de honze años, en la çibdat de Burgos; e regnó dos años e diez meses e medio. E quando fue alçado rrey, fyncó en poder de su madre la rreyna doña Leonor. E encomendó su fijo el rrey a la reyna doña Berenguela, su fija, e mandó que le non saliese de mando nin fiziese ninguna cosa en el regno syn su mandado e syn su consejo; e el rrey prometiógelo así. Desí finó la rreyna doña Leonor e fue muy llorada e muy dolida, e fue muy buena dueña e mesurada e sesuda, e muncho enseñada e muncho amiga de su marido, e fue muncho acabada dueña e muy conplida de todos bienes. E fue enterrada en el monesterio sobredicho, çerca del muy noble rrey don Alfonso, su marido.

2 E fyncó la rreyna doña Berenguela en el regno por guarda de su hermano el rrey don Enrrique, que lo guardaua muy bien e lo tenía muy viçioso quanto ella podía. Mas los fijos de don Nuño eran tres e punnauan quanto podían por ge lo sacar de mano; et éstos eran el conde don Áluaro e el conde don Ferrando et el conde don Gonçalo. E toda esta acuçia que ellos tenían por lleuar al rrey d’ella era por se vengar de los que mal les 142r°aquerién, bien commo feziera su padre el conde don Nuño, en tienpo del rey don Alfonso quando era pequeño. .

3 E avía ý vnos caualleros en que fiaua la reyna doña Beringuella, e trabajáuase de amor aver d’ellos. E el vno d’éstos era Garçía López, que era cauallero natural de Palençia, e aquel cavallero guardaua al rey don Enrrique por la reyna doña Beringuella. E el conde don Áluaro ovo su fabla con este Garçía López que guisase cómmo [diese] el rey a él, e que le daría por heredamiento vna aldea que dizen Calçada. E el cauallero, con coyta de aver el aldea, consejó a la reyna doña Beringuella que diese el rey al conde don Áluaro. Estonçe la reyna dona Beringuella, commo era dueña de buen entendemiento e muy cuerda, ovo su consejo con los ricos omes e con los perlados e con todos los otros omes onrrados del reyno a quién daría a criar a su hermano el rey don Enrrique, ca non lo daría ella a ninguno sin su consejo e sin su voluntad d’ellos. Estonçe consejáronla que le diese al conde don Áluaro, que era omne para ello, ca era muncho enparentado e para se parar a grand fecho, si menester fuesse.

4 E pues que la reyna vio el consejo que le dauan sobre esto, mandó llamar toda la tierra a cortes a Burgos. E quando las cortes fueron juntadas, dixo en cómmo tenía por bien de dar a su hermano el rey don Enrrique en guarda al conde don Áluaro, e que les rogaua que le consejasen cómmo feziese, ca ella non quería 142r°b fazer ninguna cosa en esta razón sin su consejo e sin su mandado, pero todavía deziendo muncho bien del conde, que para él convenía tener el rey e non para otro ninguno. E todos dixieron que era bien, sinon el conde don Fernando que lo contradixo, que lo quesiera para sý. Pero non le quisieron oýr e tovieron por bien de lo dar al conde don Áluaro.

5 Empero la reyna doña Beringuella, temiéndose de lo que después le vino, ante que ge lo diesse en poder, fizo jurar al conde sobre la Cruz e los santos Evangelios, los ynojos fitos, que fuese amigo entero del rey e verdadero e leal vasallo, e que lo consejase siempre bien e que acreçentase sienpre su reyno, catando bien e derechamente su pro e su onrra, e que lo guardase de todo daño el cuerpo e el reyno, e que non tolliese tierra a ningún rico omne a menos de ser oýdo e judgado por corte, et que mantouiese derechamente la tierra e las çibdades e a los pueblos sus fueros, e nin tolliese nin diese heredamiento [a] ninguno, nin comenzase nin feziese grand fecho en ninguna manera sin la reyna doña Beringuella e sin su consejo e sin su mandado. E esta jura fizo el conde al arçobispo don Rodrigo, que ge la tomó, e a don Tello, obispo de Palençia, e a don Mauriz, obispo de Burgos, que si d’esto pasase o lo non toviese, que oviese la yra de Dios e fues<e> traydor por ello. E juró más que nunca fuese contra142v°ala reyna doña Beringuella, pues ella tan grand merced e onrra tan conplida le daua, escogiéndolo entre todos, e que todo lo suyo fuese guardado siempre, e señaladamente las arras que su padre le dexara: el castillo de Burgos, e Valladolit, e Muño, e los puertos de la mar, e sus çilleros, e todas otras rentas, e que sienpre la amase e la seruiese commo a señora suy<a> natural. E todo esto juró sobre la Cruz e los santos Evangelios ante los dichos perlados por su corte.

2. Cuenta la estoria que después d’esto, que el conde don Áluaro, que se fue para Burgos

6 Cuenta la estoria que después d’esto, que el conde don Áluaro, que se fue para Burgos con el rey. E luego el conde don Áluaro començó a desamar los omes buenos e destoruar los rricos omes, e dixo a don Lope Díaz de Haro e a don Diego Girón e a otros ricos omes que se fuesen de la corte e que non viniesen ý synon quando él enbiase por ellos. E comenzó a despechar los omes buenos de las çibdades e a meter en seruidunbre las yglesias [e los monesterios].

7 E quando vio el arçobispo don Rodrigo que lo ansí fazía, entredixo el reyno en guisa que le fizo tornar quanto avía tomado, e juró que non tomase más dende adelante. E el rey don Enrrique, por su consejo fizo cortes en Valladolit, e non fue ý la reyna doña Beringuella. E estonçe los ri-142v°b cos omes, don Lope Díaz de Haro e don Gonçalo Ruyz Girón e sus hermanos, don Áluar Díaz de los Cameros e don Alfonso Téllez de Meneses, e otros ricos omes, quando se vieron tan maltrechos, ovieron su consejo cómmo se podrían defender del mal que les venía del conde don Áluaro. E fuéronse para la reyna doña Beringuella e pediéronle por merçed que se doliese de mal que el conde fazía a ellos e a todo el reyno.

8 E estonce fuese el conde don Áluaro con el rey para Medina, e dende para Áuila. E allý fizo conde a don Áluaro, que ante non lo era. E desque fue conde, atrevióse a fazer mal e otras cosas que le convenían, ca despechaua los omes buenos de los conçejos, ca todos los que el rey don Alfonso amaua, desamávalos él de corazón. E estonçe la reyna dona Berynguella enbióle dezir que parase mientes a la jura que feziera e que non quesiese yr contra ella nin quesiese que oviesen querella d’él todos los del reyno, nin quesiese defender a los omes buenos que andasen con el rey, sy quisiesen ý venir, nin quisiese passar contra los de las villas a sin razón e a sin derecho, ca ella non ge lo enbiaua dezir sinon por guardar su onrra e porque le trauauan los omes en ello.

3. Cuenta la estoria que quando el conde don Áluaro oyó el consejo

9 Cuenta la estoria que quando el conde don Áluaro oyó el consejo que le enbiaua dezir la reyna, fue muy sañudo, e dixo muy brauamente que mal sería 143r°a si el rey non feziese lo que quesiese en su reyno. Estonçe tollió el mayoradgo a don Gómez Ruyz Girón e diolo a su hermano, el conde don Fernando; e tollyó la tierra a don Fernán Ruyz d’ellos, e a su hermano, don Áluar Díaz, e enbió dezir a la reyna doña Beringuella que diese al rey syn otro alongamiento el castillo de Burgos, e a Sant Esteuan de Gormaz, e a Coriel, e a Valladolit, e fasta los puertos de la mar.

10 E quando la reyna oyó e vio la carta del rey su hermano, en que le enbiaua pedir los castillos, pesóle muncho e enbióle repuesta que quando ella se viese con él, que faría de los castillos e de lo ál lo que él mandase, commo de hermano e de señor. E quando esto oyó el rey, pesóle muncho, porque el conde enbiara pedir a la reyna los castillos. E enbióle dezir en poridat que le non enbiara él pedir los castilllos, que sy él podiese, que se vernié para ella de buenamente, e que le rogaua, commo a la cosa del mundo que él más amava e en que él más fiaua, que le enbiase vn omne de que más fiase muncho en poridat.

11 Estonçe andaua el conde don Áluaro por la Estremadura despechando los omes buenos de las villas e faziendo ý munchas cosas descomunales, e dessý passó la sierra. E estando en Maqueda, la reyna enbió vn omne muncho en poridat, que sopiese de su fazienda cómmo le yva, ca ella bien sabía que non andaua aguardado commo deuía. E quando 143r°b el conde sopo cómmo la reyna enbiara allá aquel omne, fizo una carta falsa de verbo de la reyna, que le enbiaua al rey por consejo de los ricos omes de Canpos, que diesen yeruas al rey con que moriese, e selló la carta con sello falso; e esto fazía él por que cogiese aborrençia con la reyna. E mandó luego enforcar al omne de la reyna. Empero non fue creýdo el conde d’este asacamiento malo e fue tenida la reyna por sin culpa. E porque el conde era muy soberuio e muy brauo, cogiéronle muy grand desamor los conçejos e dixiéronle que se fuese de Toledo el arçobispado, e fuese para Huete e moró ý yaquanto.

12 Enpero el rey don Enrrique siempre enbiaua a rogar a su hermana que le enbiase algún omne de que fiasse muncho en pordidat. E ella enbióle a Ruy Gonçález de Valuerde, vn buen cauallero. E llegó çerca de Huete e posó en vna aldea, mas non pudo yr tan encobiertamente que lo non sopiese el conde don Áluaro, e mandólo prender e enbiólo a Alarcón.

4. Agora dize la estorya que pues entendió el conde don Áluaro

13 Agora dize la estorya que pues entendió el conde don Áluaro que el rey avía sabor de salyr de su mano e yrse para la reyna su hermana, guardáualo, de guisa que lo non pudo acabar. E entretanto, por lo asosegar, díxole cómmo lo quería casar. E movió 143v°a d’allý con él e fuese para Palençia, e fincó ý el rey. E el conde fuese para Portogal e pedió la fija del rey de Portogal, que era muy fermosa, que avía nonbre doña Mofalta, e diérongela luego. E vínose con ella para Palençia. E salió el rey dende e fuese para Medina del Canpo, e fizo ý sus bodas. E maguer que era el rey niño e la reyna era gran dueña e guisada, fizo el rey todo su conplimiento con ella.

14 E salió dende, por consejo del conde, e fue tomar la tierra a don Lope Díaz de Faro, porque passó cerca de Burgos, e non fue veer a su hermana que era ý, porque non quisso el conde que la viesse. E fuese para Calahorra, e tomó el alcáçar que tenía Garçía Çapata, e tollió la tierra a Ruy Díaz de los Cameros e a Áluar Díaz, su hermano. E dessý tornóse para Burgos, e non vio a su hermana.

15 Estonçe enbió dezir la reyna al conde que feziera mal en cassar a su hermano el rey d’esta guisa, ca non era cassamiento guisado nin le convenía. Estonce el conde recudióle muy mal e enbiól’ dezir sus palabras brauas. E la reyna, con saña del conde, enbiólo mostrar a Ynoçencio tercero, papa, cómmo aquel cassamiento era a sin razón e sin derecho contra ley, ca eran parientes cercanos. Estonçe el papa enbió su carta al obispo don Tello de Palençia e a don Mauriz, obispo de Burgos, que fizo executores que amonestasen al rey que se partiese de su mugier la reyna, pues que estaua en peccado con ella, 143v°b e sy non quesiese d’ella partirse, que posiesen sentençia d’excomunión en el reyno. E d’esta guisa fue partido el casamiento. Estonçe el conde don Áluaro movió cassamiento con la reyna. E quando lo ella oyó, tóuolo por gran mal e fue muy sañuda, e preçiólo muncho menos por ello, e fuese para Portogal.

5. Cuenta la estoria que el conde don Álvaro avía muy grand sabor de buscar todo mal

16 Cuenta la estoria que el conde don Álvaro avía muy grand sabor de buscar todo mal a la reyna doña Beringuella. E enbió a ella a don Martín Moñoz de Finojosa con cartas del rey muy afincadamente, en que le enbiaua pedir el castillo de Burgos, e Valladolit, e los puertos de la mar. E la reyna dixo:

—Bien sé yo que esto non lo manda mi hermano el rey nin le plaze, mas fázelo el conde, que me yaze en grant tuerto. Enpero a boz de mi hermano me lo demanda, non lo quiero retener, mas quiérogelo dar todo; mas pido a Dios por merçed que le pesse del mal e del tuerto que me el conde faze e me busca, sabiendo él lo que me prometió, e todo lo ha quebrantado.

17 Estonçe la reyna entregó todo quanto tenía synon a Valladolit, que retouo en sí, ca su padre ge la diera para en sus días. E pues tanto mal le venía por el conde, dixo que non quería más fincar en Castilla e que se quería yr para León, a beuir en sus arras.

18 E después d’esto traxo el 144r°a conde pletesía que cassase el rey don Enrrique con la ynfanta doña Sancha, fija del rey de León, pero d’esta [guisa] que quando el rey de León finasse, que fincase el reyno al rey don Enrrique, e el rey don Enrrique que diese al rey de León a Santyvanes de la Mota. E apoderaro<n> en el castillo luego a Sancho Feranz, que lo toviese en fieldat fasta que fuese fecho el cassamiento. E sabet que el castillo non lo dieron a Sancho Feranz synon por partirlo, que la reyna non fuese en su ayuda.

19 E todas estas carreras buscaua el conde para buscar mal a la reyna e por que non heredasen sus fijos en el reyno de León. E quando ovieron fecho, touieron que auían errado en dar el castillo a Sancho Feranz, ca tovieron que se fincarían con él. E troxieron pletesía con el rey de León que dexase el castillo de Santiuanes e que le darían el castillo de Tiedra e diez mill marauidís más, e dessý tóuolo por bien.

20 Estonçe el rey don Enrrique fuese para su hermana la reyna doña Beringuella, que estaua en Gereal, e pedióle el castillo de Tyedra, que era su tierra, que le diera el rey de León. E la reyna, pues que vio que ge lo demandaua su hermano, touo por bien de ge lo dar, e díxole que lo metía en grand yerro onde le podía venir muncho mal. E dixo el conde que lo fazía muy mal en consejar mal a su señor natural, e non lo guardaua de engaño e de yerro en que lo quería meter. E con esto partiéron-144r°b se dende. Estonçe rogó el rey don Enrrique a su hermana que le diese su fijo, el ynfante don Fernando, que se veniese con él, e ella diógelo. E ovieron luego sus vistas el rey de Castilla e el rey de León.

21 Estonçe fincó el ynfante don Fernando con su padre e el rey don Enrrique vínose para Castilla e fue çercar a Otilla. E la reyna dona Beringuella vínose para Palençia, e venieron a ella don Gonçalo Ruyz Girón e sus hermanos, e mostráronle el mal que el conde les fazía, e cometía al rey a les fazer mal e astragamiento, e cómmo les feziera toller la tierra, e cómmo les quería toller su heredat. E a la reyna pesóle muncho, mas non pudo ál fazer synon que se fuese meter a Otilla por la defender.

22 E estando en esto, el conde don Áluaro sopo cómmo era don Lope Díaz en Miranda, e enbiól’ allá al conde don Gonçalo, su hermano, que lo echasse de la tierra, e diol’ quatroçientos caualleros muy guisados que fuesen con él, e grant gente de omes a pie. E quando lo sopo don Lope Díaz, enbió dezir al conde que non fuese a Miranda, ca él quería venir a él. Estonce passó el río de Hurón con dozientos caualleros que tenía e dos mill omes de pie, e fue contra el conde. E subió vn cabezo baxo, e don Lope Díaz atendiólo al conde en vn llano. E ellos estando para lidiar, venieron abbades e religiosos e aveniéronlos. E desý tornóse el conde para el rey, e don Lope Díaz tornóse para 144v°a Hutiella, donde era la reyna e don Rodrigo Rodríguez Girón e sus hermanos, don Alfonso Téllez e Gonçalo Fernández, e Guillem Pérez de Guzmán e don Gil Manrrique, e otros omnes buenos.

6. Cuenta la estoria que el rey, veniendo con grand hueste sobre Hutilla

23 Cuenta la estoria que el rey, veniendo con grand hueste sobre Hutilla, e con el conde don Fernando e el conde don Gonçalo, e Martín Moñoz de Finojosa e sus fijos, Garçía Ordónez e Guillem Gonçales e don Gómez Manrrique, e don Yenigo de Mendoza, e Pero Gonçález de Marrano, e otros munchos, con todos éstos llegó a Palençia. E estonce Ruy Díaz de los Cameros e Áluar Díaz, su hermano, e Johan Gonçález de Huzero venían para meterse en Hutilla, onde estaua la reyna, e llegaron a Monçón. E estando ý seguros, que non sabían del rey, vieron los grandes poluos de la su gente, e armáronse muncho aýna e caualgaron. E eran dozientos caualleros e salieron fuera de villa. E en esto ahé donde legó el conde don Fernando e Martín Moñoz de Finojosa, e don Gómez Manrrique, e Garçía Ordóñez, e traýan trezientos e treynta caualleros. E boluiéronse vnos con otros e comenzaron a feryrse; e ouo ý munchos muertos e derribados de cada parte e presos, e ovo ý muy grand daño, e oviera ý más sinon porque assomó la seña del rey. E estonçe non quisieron más atender Ruy Díaz e sus conpañas, ca non serýa guisado, e estonce me-144v°b tiéronse en el castillo de Monçón e yoguieron ý essa noche. E el rey tornóse para Palençia.

24 E el rey estando en Palençia, sopo cómmo don Alfonso Téllez era en Villa Alua, e mandó trasnochar sobr’él e que lo rendiesen o lo matasen. E en llegando sobre él e él acogiéndose a la torre, e matáronle vn cauallo e ferieron a él mismo, pero alçóse a la torre con ocho caualleros e con muy poca conpaña, e después llegaron bien sesenta caualleros que se metieron con él. E teniéndolo çercado, llegó ý el rey otro día e conbatieron muy fuerte, en guisa que los tovieron muy quexados. Grant coyta avían los ricos omes que estauan en Otilla porque non podían acorrer a don Alfonso Téllez.

7. Agora dize la estoria que se leuantó el rey de sobre Villa Alua

25 Agora dize la estoria que se leuantó el rey de sobre Villa Alua e vínose para Otilla, e possó çerca del castillo quanto vn trecho. Mas los omes buenos que ý yazían non quisieron salyr nin consentieron que saliese ninguno al real. E enbiaron dezir al conde don Áluaro que non dexauan de salir por miedo d’él mas porque los apremiaua lealtat, que non querían salir contra su señor, mas que se tirase el rey aparte e su seña e que lidiarién con él e con quanta ayuda oviese. E el conde dixo que lo non faría, mas qu’él assý los quería asolar e astragar. Et el rey non tovo por bien de tener çercada a su hermana, e fuese para Frechilla e derribaron las cassas 145r°a de Ruy Gonçález Girón.

26 E la reyna avía enbiado a don Lope Díaz e a don Gonçalo Ruyz Girón con sus cartas al rey de León que le enbiase ayuda, ca ge la avía prometido. E el ynfante don Fernando, que estaua allá, demandó a su padre gente con que fuese acorrer a su madre. E el rey dixo que agradeçía muncho a quantos con él veniesen. E fue en guisa que venieron con él quinientos caualleros en su ayuda. Mas estonçe llegó don Alfonso Téllez ferido, e contólos cómmo deçercara el rey a Otilla por la reyna que estaua ý, e todo lo ál que feziera, e cómmo se torna (sic) para Palençia; e por esto non vino el ynfante don Fernando en acorro de su madre.

8. Agora cuenta la estoria que el rey don Enrrique, estando en Palençia

27 Agora cuenta la estoria que el rey don Enrrique, estando en Palençia vn día andando trebejando con sus donçelles, e vn donçel de los del linage de Mendoça tiró vn tejuelo e dio en <e>l tejado, e derribó vna teja, e dio al rey en la cabeça tan grand ferida que lo fizo caer en tierra; e después biuió onze días e dessý morió d’ello.

28 E estas nuevas llegaron a don Lope Díaz e a don Gonçalo Ruyz Girón e a don Alfonso Téllez, e estonçe ovieron su consejo cómmo traxiesen al ynfante don Fernando a Castilla, que lo alçasen rey. E con este acuerdo fuéronse para el rey de León, que yva commo de cabo para a Hutilla onde estaua la reyna doña Beringuella, e que le pedién por merçed que les diese al yn-145r°b fante don Fernando, que veniese en acorro de su madre con ellos. E el rey otorgógelo. E ellos, que querían caualgar para yrse con el ynfante, doña Aldonça e doña Sancha fuéronse para su padre e dixiéronle que non dexase yr al ynfante don Fernando a Castilla, ca muerto era el rey don Enrrique, «e agora tenedes tienpo de ser enperador». Estonçe el rey enbió dezir a los ricos omes que estudiesen quedos e se non fuesen. E d’esto non fueron pagados los rricos omnes.

29 E en esto llegó vn cauallero que auía nonbre Fernán Xuárez, con mandado de la reyna que se fuesen luego, ca el rey era finado. E ellos castigaron al cavallero que non dixiese nada de la muerte del rey e que lo dexaua sano e que comía carne. E el cauallero contólo todo bien assý ant’el rey. E estonçe mandó el rey que se veniesen con el ynfante para la reyna. E doña Aldonça e doña Sancha entraron commo de cabo al rey e dixiéronle por çierto que era muerto don Enrrique el rey, e el rey mandó que fincasen. E estonçe los ricos omes fuéronse para el rey e feziéronle creer que era el rey biuo e sano de todo en todo, e que non quesiese ál creer nin le metiesen ál en el corazón, e tanto le dixieron fasta que se ovieron de tornar.

30 E ellos caualgaron luego syn otro tardar, e andudieron su camino non se parando en ningún logar. E aquel día venieron a vna aldea que ha nonbre Val de Villaçente a yantar. E quando 145v°a ovieron ayantado, vieron grandes poluos contra Toro e subieron luego en los cauallos, e veniéronse al más andar para Villalpando. E otro día venieron para Aguilar, e otro día legaron a Hutilla, onde era la reyna, e allý tomaron vos el ynfante e alçáronlo por rey so vn olmo. E de allý fuéronse para Palençia, onde fueron bien reçebidos. E dessý fuéronse a Dueñas e conbatieron el castillo que tenía el conde don Áluaro, e tomáronlo por fuerça. E fue ý preso Ordón Gil, que era alcayde dende. E fuéronse para Valladolit, e dende fueron a vn aldea de Coca; e allý llegaron nuevas cómmo el rey de León venía con grand poder corriendo e astragando a Castilla; e venía con él el conde don Áluaro, mostrándose ý por muy cruel, e el conde don Fernando, e el conde don Gonçalo, e los otros que de su vando eran. Estonçe tornóse el rey para Valladolit.


Cuenta la estoria que estando en Valladolit
1 Cuenta la estoria que estando en Valladolit, venieron ý los ricos omes e los omes buenos de las Estremaduras e de allende la sierra, pero que se ayuntaron primeramente en Segouia. E allý les enbió mostrar la reyna el debdo bueno que con ella avían, e ella con ellos. Estonçe venieron para Valladolit, e quando todos fueron ayuntados catando derecho e lealtat, dieron el reyno a la reyna doña Beringuella, porque ella era fija mayor del rey 145v°b don Alfonso su señor, pues que non avía otro fijo heredero, e demás reconosçiendo omenaje que feçieron quando ella nasçió, que fue la primera fija nin fijo que el rey don Alfonso ovo e a que primero fezieron omenaje. E desque todos en concordia diéronle el reyno, e luego allý ante todos dio ella el señorío del reyno a su fijo el rey don Fernando, e rogó a todos que le reçebiesen por su rey e por su señor. Muncho fueron todos alegres, e movieron con él del mercado onde estauan e fueron con él para la yglesia de Santa María e alçáronlo rey; estonçes conplió XVIII años de edat.



Por Marcial de Castro




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Autillo según el Becerro de las Behetrías, año 1351



En 1351 el rey Pedro I ordenó redactar un libro donde se recogiese los derechos que percibían los señores feudales del reino.



                                                     Primera página del libro


                      Página correspondiente a la merindad de Campos donde aparece Autillo


 Autiello en el obispado de Palencia.


Este logar es solariego de doña Inés, mujer que fue de Ferrant Rodríguez de Villalobos.
Derechos del rey:
Dan cada año que el rey manda coger servicios y monedas, y no pagan fonsadera porque son solariegos.



Derechos del señor:
Dan cada año a su señora, el que ha un par de bueyes por el san Martín, tres maravedís; y el que ha un buey quince dineros; y el que no tiene buey un maravedí.
Dan de yantar cada año a su señora trescientos maravedís.


Por Marcial de Castro.


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Autillo en 1752 según el catastro del marqués de la Ensenada


En 1752 se redactó un censo/catastro completísimo, donde se respondió a 40 preguntas sobre la riqueza impositiva de nuestro pueblo y merece la pena dedicarle unos minutos a leérselo. Adjuntamos  abajo una pequeña muestra de las respuestas a estas preguntas.

Si deseas descargar el contenido completo de este catastro pincha aquí.












Por Marcial de Castro



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Autillo según el Diccionario Geográfico de Madoz, 
año 1850


El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar fue mandado redactar por el ministro Pascual Madoz entre 1846 y 1850, y consta de 16 volúmenes. En el tomo III se nos hace una magnífica descripción de nuestro pueblo a mediados del siglo XIX, que contaba con un total de 790 almas. El máximo histórico de población se alcanzó a mediados del siglo XVIII con unos 850 habitantes.

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Por Marcial de Castro


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Leonor de Castilla en la Crónica de Jaime I el Conquistador







Ya hemos comentado varias veces en entradas anteriores, que doña Berenguela fue acompañada en su estancia en Autillo en 1217 por su hermana dona Leonor, quien en 1221 contrajo matrimonio con el rey de Aragón Jaime I el Conquistador. En el año 1229 ambos se separaron en virtud de nulidad matrimonial otorgada por el papa a petición del rey de Aragón.

La cronica original está escrita en lemosín (catalán) y se redactó, de forma autobiográfica, poco antes de su muerte que aconteció en el año 1776. Su título original es "Llibre dels feits del rei en Jacme". Desgraciadamente no dice ni una palabra sobre los sucesos de Autillo, pero describe con claridad lo que causó la muerte del rey Enrique I de Castilla, de ahí su interés para nosotros.

Seleccionamos los párrafos manuscritos en catalán, del siglo XVI, de la copia de la crónica que se encuentra en la Biblioteca Nacional, Ms 10121. La traducción al castellano es de Mariano Flotats y Antonio de Bofarull, 1848.






Por Marcial de Castro

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