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Andrés Barón. Conferencia impartida en Autillo de Campos el 14 de Junio de 2014.

Hace apenas dos años se celebraba en los círculos historiográficos, el octavo centenario de un acontecimiento militar: la victoria de las Navas de Tolosa, el gran triunfo de Alfonso VIII sobre los ejércitos almohades. Sin embargo, el soberano de Castilla no tuvo ocasión de aprovechar las oportunidades la misma podía traer consigo. En primer lugar, porque tal como afirman las crónicas, desde ese mismo año de 1212 comenzó en Castilla un periodo de pestes, al que siguió -al parecer motivado por circunstancias climatológicas adversas-, otro de hambrunas, que se generalizó aún más en 1213. En esas condiciones resultaba difícil para Alfonso VIII mantener un ejército operativo al cien por cien para lanzarse a la conquista de los territorios islámicos, prueba de ello fue el fracaso de la expedición cristiana contra la plaza de Baeza, en la que el soberano de Castilla se vio obligado a levantar el sitio y establecer una tregua con los almohades. En segundo, porque la muerte le sorprendió en el año 1214 en el lugar de Gutierre Muñoz, en las cercanías de Arévalo, evento del cual precisamente este año también se conmemora su octavo centenario. En vista de todo esto cabría cuestionarse de qué sirvió verdaderamente esa victoria de Las Navas, porque realmente, lo único que parece observase es una vuelta al statu quo anterior al año 1195, previo a la derrota castellana de Alarcos. En primer lugar, la victoria de Las Navas trajo consigo la destrucción de la capacidad operativa de los ejércitos almohades, así como toda una serie de conflictos internos producidos en el seno de la sociedad andalusí, llegando a cuestionar la autoridad del califa de Marrakech. En segundo, la conquista de los castillos de Ferral, Baños, Tolosa y Vilches, fortalezas que podían considerarse en esos momentos la puerta de entrada a los territorios islámicos, y que sirvieron de base para que desde allí, los ejércitos de Fernando III se lanzasen a la conquista de los mismos, siendo el nuevo monarca quien continuase y finalizase la labor iniciada por Alfonso VIII doce años atrás.

Pero Fernando III no sucedió de inmediato a su abuelo en el solio de Castilla, habría de pasar un periodo de tres años, el breve reinado de su tío Enrique I, quien debido a su minoría de edad, tuvieron que ser otros quienes ejerciesen la regencia del reino en su nombre. En una carta testamentaria que no se ha conservado, pero que en función de las
noticias transmitidas por las crónicas se sabe que debió existir y que anulaba por lo tanto el antiguo testamento del monarca, Alfonso VIII había dispuesto que la regencia del reino, había de quedar en manos de su esposa, la reina Leonor Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y por ende, hermana del también monarca Ricardo I Corazón de León. Sin embargo, esta última falleció en el Monasterio de Santa María de Las Huelgas de Burgos veinticuatro días después que su esposo, estableciendo antes de fallecer, que debía ser su hija Berenguela quien ejerciese el cargo de regente de Castilla hasta que su hermano Enrique I alcanzase la mayoría de edad.

Pero lo cierto es que durante la Edad Media, las intrigas de determinados miembros de la aristocracia para acumular en beneficio propio importantes parcelas de poder, fueron una verdadera constante, aprovechando sobre todo momentos de debilidad interna como podían ser las minorías de edad de algunos soberanos; algo que ya había acontecido durante la minoría de edad de Alfonso VIII, y que volvería a repetirse en este momento. De tal modo que se presionó por parte de ciertos sectores de los poderes laicos, para que la reina Berenguela cediese la tutela del rey Enrique I y la regencia del reino a Alvaro Núñez de Lara, estableciéndose eso sí, cierta cláusula en la cual se advertía que en todos aquellos asuntos de importancia, nada había de hacerse sin la previa voluntad y el consentimiento de la reina. Se iniciaba de este modo en Castilla una clara situación de desgobierno -tal como ha sido denominada por parte de todos aquellos autores que han abordado los hechos acontecidos en esta época-, en la que de forma paulatina, fueron consolidándose dos facciones perfectamente definidas: por una parte, aquellos que apoyaban al regente, el conde Álvaro Núñez, quien no hacía sino utilizar su nueva posición para su propio medro y beneficio personal, y la de los que pueden denominarse como los partidarios de la reina Berenguela, y que tuvo su punto álgido en la denominada como “Ruptura de Valladolid” en agosto de 1216, que habría de desembocar poco tiempo después, a finales de ese mismo año, o a lo sumo, a comienzos de 1217, en un enfrentamiento armado entre ambos bandos.

Aunque puede afirmarse que los escenarios de esa confrontación fueron varios, quizá el más importante fuese precisamente el de la Tierra de Campos, siendo muchos de sus protagonistas, miembros de la aristocracia laica asentada en estos territorios. Y es que aunque en el bando de la reina Berenguela militaban algunos de los magnates más destacados de los poderes laicos de Castilla, como Lope Díaz de Haro, Guillén Pérez de Guzmán, García Fernández de Villamayor, Gil Manrique o Ruy Díaz de los Cameros entre otros, sobresalieron de forma notoria los integrantes de dos grupos aristocráticos ubicados en el solar de los antiguos Campos Góticos: los Girón y los Téllez de Meneses. Y más concretamente personajes de talla de Gonzalo Rodríguez, quien en esos momentos ocupaba la jefatura de la parentela de los Girón, quien había sido mayordomo de Alfonso VIII y del propio Enrique I hasta que tuvo lugar la ruptura con el regente. Sin duda alguna, Gonzalo Rodríguez puede ser considerado como el magnate más poderoso de estas tierras, y no sólo en función del volumen de sus propiedades, sino también por ser tenente o delegado de la autoridad regia, en localidades como Autillo, Gatón, Herrín, Carrión de los Condes, Monzón de Campos o Torremormojón; no existió en estas tierras desde la figura de Pedro Ansúrez, un miembro de la aristocracia que acumulase en sus manos tanto poder como Gonzalo Rodríguez, quien contaba también con el apoyo incondicional de su hermano Rodrigo Rodríguez. Pero junto a este último también cabe hacer mención a Alfonso Téllez de Meneses, personaje que no sólo estaba implantado en su solar de Meneses de Campos, sino también en otros lugares de la geografía palentina, y que en esos momentos puede ser considerado como el principal
adalid del reino en la frontera occidental con León y en las fronteras con Al-Andalus; auxiliado también en esos momentos por aquél que era su principal colaborador: su hermano Suero Téllez de Meneses.

Es por ello que el principal objetivo del regente Álvaro Núñez consistía en la devastación de sus tierras y en la derrota de todo ese conjunto de personajes que apoyaban a la reina Berenguela. De hecho, las crónicas señalan como el ejército del conde Álvaro Núñez partió de Valladolid arrasando las propiedades que los Girón tenían en el Valle de Trigueros, haciendo referencia de inmediato a dos hechos de armas. En primer lugar, el asedio y toma del castillo de Montealegre de Campos, en el cual Suero Téllez de Meneses se había hecho fuerte. A este respecto, la Crónica Latina de los Reyes de Castilla afirma que este magnate rindió la fortaleza al ver al monarca Enrique I junto a los sitiadores. No obstante, quizás contengan una mayor carga de lógica las noticias proporcionadas por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada en su Historia de los Hechos de España, quien establecía como causa principal de la caída de esta fortaleza a la falta de efectivos militares para su defensa, ya que tanto Alfonso Téllez de Meneses como Gonzalo Rodríguez Girón, se negaron a enviar tropas para reforzar la defensa de este castillo o para levantar el sitio. Se trata de una explicación que presenta una mayor coherencia desde el punto de vista de la estrategia militar; máxime si se tiene en cuenta que el objetivo principal debía ser ante todo la protección de la reina Berenguela, que en esos momentos se encontraba ya en el castillo de Autillo, al cual había acudido por razones de seguridad desde el Monasterio de Santa María de las Huelgas de Burgos, donde se hallaba en el momento de la ruptura política. El segundo de estos hechos de armas a los que aluden las fuentes es un nuevo sitio, en este caso, aquél al que se vio sometido Alfonso Téllez de Meneses en la fortaleza de Villalba de los Alcores. A este respecto, las crónicas muestran una mayor unanimidad al afirmar que al contrario que en Montealegre, este magnate resistió las acometidas de las fuerzas del regente. Es cierto que aquí las circunstancias eran diferentes, seguramente porque Alfonso Téllez tenía en su manos una estructura de poder mucho más fuerte que la de su hermano Suero. No en vano, en esos momentos ocupaba la jefatura de su parentela, y posiblemente tendría bajo su mando un mayor número de caballeros y guerreros para sostener ese sitio con mayores garantías de éxito que las que había mostrado su hermano Suero en Montealegre, por lo que es probable que sea precisamente en este aspecto, donde haya que buscar las causas por las que este magnate pudiese haber resistido en su fortaleza de Villalba, las acometidas de los ejércitos del conde Alvaro Núñez de Lara.

Fue durante esos días de guerra abierta cuando Berenguela y sus partidarios, recibieron en Autillo la noticia de muerte de Enrique I durante su estancia en la ciudad de Palencia. Es cierto que por derecho sucesorio, el solio de Castilla correspondía a la primera, pero plantearon la posibilidad de que lo más adecuado sería asociar la figura de su hijo Fernando -descendiente de su matrimonio con Alfonso IX de León y que había sido declarado nulo por la Santa Sede en función del alto grado de consanguinidad entre ambos cónyuges-, al trono de Castilla; es decir, que la soberana estaba dispuesta a abdicar y ceder a su hijo sus derechos sobre el reino. Por ello, lo que se hizo fue traer con la mayor celeridad al infante Fernando, quien a la sazón permanecía en la ciudad de Toro junto a su padre, al castillo de Autillo de Campos, en una hábil maniobra protagonizada por Gonzalo Rodríguez y Lope Díaz de Haro, procurando no levantar sospechas, ya que en esos momentos, Alfonso IX de León estaba en negociaciones con el conde Álvaro Núñez para casar a Enrique I con una de sus hijas, desconociendo por
completo la noticia del fallecimiento del primero. Al parecer, fue en Autillo de Campos donde se proclamó, al menos por “primera vez”, a Fernando III como rey de Castilla. Es cierto que aquellos aspectos concernientes a dicha proclamación pueden generar controversias de carácter historiográfico, dado que la mayor parte de los autores que han abordado esta temática, comenzando por el propio Julio González -posiblemente uno de los mayores expertos en la materia, como queda de manifiesto en su extensa obra Reinado y diplomas de Fernando III-, insisten en afirmar que “no consta que hubiese solemnidades en Autillo”, y que no fue hasta días más tarde -concretamente proponían la fecha del 2 de julio de 1217-, cuando tuvo lugar dicha proclamación, no en esta localidad, sino en Valladolid, una vez que la reina Berenguela renunció a sus derechos abdicando a favor de su hijo ante la mayor parte de los poderes del reino. Ahora bien, de forma obligatoria, conviene tener en cuenta un detalle, dado que todos esos autores parecen haber basado sus trabajos en las noticias transmitidas por dos obras cronísticas concretas: la Crónica Latina de los Reyes de Castilla y la Historia de los hechos de España del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada. En ellas no se hace referencia en lo más mínimo a esa posible proclamación en Autillo, sino que únicamente se alude a la celebración de cierta Junta donde se determinó la marcha a Palencia. Sin embargo, si se accede a las páginas de la Primera Crónica General de España, se observa como en ellas se dice de forma taxativa que tras su llegada a Autillo desde Toro: “allí en Otiello le alçaron rey”. Se trata de un dato que conviene tener en cuenta dado que esta crónica, aunque similar a las anteriores en lo concerniente al resto de sus contenidos, parece introducir datos nuevos al respecto; además, no hay que olvidar que el propio Alfonso X participó en su redacción, y que como hijo de Fernando III debía tener conocimiento de lo sucedido allí. Y es que en cierto modo, no resulta ilógico pensar que todo ese conjunto de magnates a los que se ha hecho alusión, conocedores de la decisión de renuncia al trono adoptada por su madre, le aceptasen de inmediato como soberano, jurándole allí mismo fidelidad y obediencia. El acto posterior que tuvo en Valladolid pocos días después lo que parece encerrar es una mayor solemnidad, al ser reconocido Fernando III -no sólo nuevamente por sus partidarios-, sino también por otras autoridades y poderes del reino como eran los obispos de Palencia y Burgos, o el conjunto de ciudades y concejos de la Extremadura, que hasta esos momentos habían prestado apoyo al regente como tutor del rey Enrique I, y que por supuesto no estuvieron presentes en Autillo. Se trataría más bien de una proclamación oficial como soberano por parte de todos los poderes del reino, recibiendo el correspondiente homenaje en la Abadía de Santa María la Mayor, frente a esa posible primera proclamación en la localidad terracampina, que quizás revistiese un carácter más privado, al contar únicamente con el concurso de sus partidarios.

Pero a pesar de esa proclamación, o proclamaciones si así se prefiere, como soberano de Castilla, el joven monarca todavía tuvo que conjurar dos peligros que permanecían latentes. Por una parte, hacer frente a la agresión leonesa, dado que Alfonso IX, consciente de que había sido objeto de engaño al permitir la salida del todavía entonces infante de Toro, y como consecuencia de sus pactos con el conde Álvaro Núñez y del apoyo solicitado por este último, había entrado en Castilla por Tierra de Campos, tomando en una rápida cabalgada los lugares de Villagarcía, Urueña y Castromonte, llegando hasta Arroyo de la Encomienda y Laguna de Duero. Conjuntamente y en otro teatro de operaciones, su hermano Sancho Fernández, se desplazaba por las tierras de la Extremadura esperando encontrar apoyos en sus ciudades. La derrota de este último por las milicias abulenses obligó a Alfonso IX a levantar su vivac de Laguna, dirigiéndose desde allí a la ciudad de Burgos con la esperanza de conquistar la urbe pero fracasando en dicha empresa, obligándole a regresar a tierras leonesas. Por otra, poner fin a la ya abierta rebeldía del conde Alvaro Núñez y sus congéneres, quien se negaba a aceptar al nuevo soberano a no ser que se le concediese su tutela, lo que obligó a Fernando III y su madre a emplearse a fondo contra estos últimos, sometiendo de forma paulatina aquellas fortalezas que los Lara tenían bajo su poder, como eran los casos de Muñó, Lerma y Lara, o haciendo frente a algunas de sus incursiones, como la que tuvo lugar en Belorado donde el conde Álvaro Núñez llegó a devastar la población. La captura del antiguo regente por parte de Alfonso Téllez de Meneses y sus caballeros, acaecida en una escaramuza en las cercanías de Palenzuela, y las treguas firmadas con el reino de León, que trajeron consigo el reconocimiento de Fernando III por parte de su padre como soberano de Castilla, ponían fin a toda esa etapa de inestabilidad política por la que había atravesado el reino desde el fallecimiento de Alfonso VIII.

Se iniciaba de este modo una nueva época, un nuevo periodo, que había de traer importantes cambios en el devenir histórico del Occidente peninsular y en un doble sentido. Primero, con el posterior acceso de Fernando III al trono de León tras el fallecimiento de su padre en 1230, con el que se consolida la definitiva unión de los reinos de occidentales y se recuperaba la hegemonía peninsular que estos habían tenido durante los días de Alfonso VI y Alfonso VII. Segundo, el definitivo impulso que se dio -ya desde el año 1224 como consecuencia de las decisiones tomadas en la curia celebrada en Carrión-, a la labor de conquista de los territorios islámicos, aprovechando para ello la situación de inestabilidad política por la que atravesaba el Al-Andalus almohade, lo que conllevó a la ocupación de los territorios de Córdoba, Jaén y Sevilla y la posterior repoblación de los mismos. Pero esa, como se suele decir siempre al finalizar, es otra historia.

Andrés Barón. Conferencia impartida en Autillo de Campos el 14 de Junio de 2014.


LIBRO DE LAS GENEALOGÍAS DE AUTILLO DE CAMPOS
(Román Asensio)


Su autor es Román Asensio Alonso, desgraciadamente ya fallecido. Es difícil encontrar a un Autillano más amante de su pueblo y a la vez más sencillo y modesto. Durante años estuvo trabajando silenciosa y pacientemente en los archivos parroquiales para facilitarnos a todos los descendientes del pueblo el rastro de nuestros antepasados. Solo aquellos que se hayan interesado alguna vez por conocer sus orígenes familiares saben lo que este trabajo ímprobo conlleva. Román Asensio estará en nuestras memorias por generaciones y nunca le agradeceremos lo suficiente los años de trabajo dedicados a su pueblo desde la modestia más absoluta. Costó convencerlo de que fuese a la prensa para que hiciese público su trabajo. Su prístino sentido de la sencillez, no impostado, no concebía el deseo del reconocimiento ni aspiraba a honores en su pueblo, y bien que se los merecía. Este trabajo es el mayor regalo que nos pudo hacer en vida, y el hecho de que publiquemos aquí su impagable trabajo, nuestra mayor expresión de agradecimiento. Extendemos nuestra gratitud a su hijo Alejandro Asensio, que fue quien nos facilitó el libro en su versión digital original.

El libro original es una autoedición de unos pocas decenas de ejemplares y consta de unas 650 páginas escritas en Word. 


Advertimos que nosotros en este blog hemos suprimido unas 70 páginas en total, ya que se ha suprimido toda la información de nacimientos y defunciones de los años 30 de siglo XX hasta nuestros días. La razón es la preservación, por motivos de seguridad e intimidad, de los datos de personas que no deseen que se hagan públicos por Internet sus datos que estimen más íntimos y confidenciales. Para acceder a ésta información pincha aquí.

Si alguien está interesado en conocer los datos que aquí se han omitido, es decir, la versión original, no duden en solicitarla en la dirección de CONTACTO. Solo necesitan acreditar su nombre y la razón de su interés para que le respondamos a la máxima brevedad que nos sea posible.

Por Marcial de Castro.



GENEALOGIA COMPLETA REINOSO (México)


COMIENZO. 

1. Gonzalo Ruiz de Reinoso, Señor de Mazuecos, nacido en 1330, descendiente de Gutierre Pérez de Reinoso, Señor de Reinoso de Cerrato, Valbonilla, Vasconcelos, Olambrada, Hontalbilla, Angisarelo y Soto de Cerrato (desde 1184 hasta su fallecimiento); fue Caballero Hospitalario de San Juan de Jerusalén y uno de los cuatro fideles enviados en 1176 y en nombre de Alfonso VIII de Castilla a la corte de Enrique II de Inglaterra quien mediaría entre don Alfonso y Sancho IV de Navarra sobre la pertenencia territorial y límites fronterizos entre ambos reyes. Gutierre fue enterrado en la Iglesia de Santa María en Reinoso de Cerrato junto con su esposa y su hijo.

Gonzalo fundó junto con Teresa Sánchez de Villarroel su mujer, un aniversario perpetuo en San Miguel de Mazuecos. Fue su hijo:

1.1. Pedro Ruiz de Reinoso, nacido alrededor de 1360, fue Señor del Palacio de Villarramio y Vasallos y Heredades en Valdavia; casó con su deuda Mari Díez de Villarroel y fue su hijo entre otros:

a) Martín Ruiz de Reinoso nació alrededor de 1390 y casó con doña Isabel Ruiz de Escobar y Cisneros III Señora de Autillo de Campos; el 13 de Septiembre de 1412 Martín dio poder a Rodrigo de Reynoso su hermano menor para vender el Palacio de Villarramio.

RAMA DE AUTILLO DE CAMPOS. 

Los III Señores de Autillo de Campos tuvieron el siguiente hijo, entre otros:

a) Pedro Ruiz de Reinoso, nació alrededor de 1414, sucedió a sus padres como IV Señor de Autillo de Campos y le confirmó el señorío el Rey Enrique IV el 2 de Mayo de 1471; casó en primeras nupcias con María de Herrera, Señora de Piña y Manquillos y en segundas nupcias con María Sánchez de Vozmediano. Testó en 1471.

Juan de Reinoso y Herrera (V Señor de Autillo), testó en Autillo el 25 de Agosto de 1500. Casó en primeras nupcias con Leonor de Zúñiga y Avellaneda (Hija de don Juan López de Zúñiga y Navarra y de doña Juana de Avellaneda). Casó en segundas nupcias con Catalina de Tovar. Fue su hijo entre otros:

RAMA SEGUNDA DE LOS SEÑORES DE AUTILLO. 

Antonio de Reinoso y Zúñiga, hermano del VI Señor de Autillo. Casado con Isabel de la Caveza y fue su hijo:

Antonio de Reinoso y de la Caveza. Nacido en 1480, Gobernador de la Villa de Cañizal en Zamora, casó con Francisca de Neira y fue su hijo:

Capitán Francisco de Reynoso y Neira, nacido en 1510 aproximadamente; Alcalde de Bornos, Tarifa y de Alcalá de los Gazules. Fue Mayordomo del II Duque de Alcalá, Capitán de la gente de la Casa de Alcalá durante la rebelión de los moriscos. Casó en primeras nupcias con Isabel de Mendoza y Piña en Tarifa y en segundas con Mayor de Sotomayor y Mendoza, sin descendencia en el último matrimonio, fue su hijo entre otros: 
Capitán Juan de Reynoso y Mendoza, nacido en 1545, pasó a Indias, al Virreinato del Perú donde casó con Sancha González Rico, asturiana, descendiente de las casas de Luarca, Valdés y Villa de Moros; de su hermano Antonio de Reynoso y Mendoza desciende don Diego de Reynoso Mendoza y Bernal, Caballero de Santiago en 1686, Colegial Mayor de Cuenca el cual pasó a Indias como Oidor de la Audiencia de Charcas entre 1686 y 1691. Fue hijo de Juan y de Sancha:

Capitán a Guerra Francisco de Reynoso Rico, nacido en 1576 en el Virreinato del Perú, pasó al Reino de la Nueva Galicia y fue criado de don Juan de Guzmán, Caballero del Hábito de San Juan y Corregidor de Zacatecas en 1606.

Francisco de Reynoso Rico fue Corregidor de Cajititlán en 1630, Alcalde de la ciudad de Guadalajara en Nueva Galicia, Alcalde Mayor de la Provincia de Culiacán, Oficial de la Real Hacienda y Caja de Su Majestad en Culiacán en 1640, Alcalde Mayor de Jerez y del Valle de Tlaltenango en 1650. Por último se desempeña como Alcalde Mayor de la Villa de Yerena y Minas de Sombrerete en 1653. Casó con Mariana de Padilla-Dávila, nieta de don Lorenzo de Padilla-Dávila y Machicao, Capitán en Flandes y bisnieta de don Hernando de Padilla-Dávila, Pirata, Veinticuatro de Jerez, Contino del Emperador Carlos I de España, Comendador y Caballero de Santiago, Alcalde de Tempul, Capitán de Caballos en las Jornadas de Túnez, etc cuyas aventuras son descritas por Ignacio Parada y Barreto en su obra “Hombres Ilustres de Jerez de la Frontera”.

Fue su hijo entre otros:

Capitán Francisco de Reynoso y Padilla-Dávila, nacido en 1630, Alcalde Mayor de la Ciudad de Guadalajara y en 1673 Alcalde Mayor y de la Santa Hermandad de la Villa de Purificación. Casó con Josefa de Rentería y Valdés, hija del Capitán Diego de Rentería-Mújica y Sarmiento y de Emerenciana Arias de Orozco y Valdés; fue su hijo entre otros:

Capitán Diego de Reynoso Rentería, segundo hijo varón de los anteriores, nacido en 1659. Casó en primeras nupcias con su deuda María López de Lara y Padilla-Dávila, hija de Joseph López de Lara y González de Villegas y de María de Padilla-Dávila y Corona; obtuvo como dote la Hacienda de Cañada de Negros. Fue hijo de Diego y María:

Diego de Reynoso López de Lara, nacido en la Hacienda de Cañada de Negros en 1696 y casado con Ana Gertrudis Moreno de Ortega y Gallado, hija del Capitán Miguel Moreno de Ortega y González de Hermosillo y de Catalina Gallardo y Camacho-Riquelme. Fue su hijo:

José María de Reynoso y Moreno de Ortega, nacido el 22 de Diciembre de 1745 en Santa María de los Lagos, Nueva Galicia. Casó con María Dominga Gómez de Portugal y Gutiérrez de Mendoza, de Aranda Puelles y Galván de Rojas; descendiente de los Señores de Autol, Caballeros Diviseros del Solar de la Piscina. Fue su hijo:

Ignacio de Reynoso y Gómez de Portugal, nacido en 1782 en Santa María de los Lagos, pasó a Michoacán, Méjico donde fue dueño temporalmente de minas de cobre, casó con María Paula Guerrero y Santoyo. Fue su hijo:

Antonio Reynoso y Guerrero, nacido el 26 de Febrero de 1819 en Valladolid, Michoacán; obtuvo la Hacienda de Cointzio en 1862 mediante el pago de 15.000 pesos a Francisco Lerdo de Tejada, Jefe Superior de Hacienda en Méjico. Casó con Guadalupe Álvarez del Castillo Morelos, hija de Vicente Álvarez del Castillo y Núñez de Sotomayor y de Dolores Morelos Ortiz-Cortés de la Huerta; fue su hijo entre otros:

José Atilano Reynoso Álvarez del Castillo, nacido en 1847 en Morelia, Michoacán, dueño de la Hacienda de Cointzio y posteriormente de la de Santa Cruz; casó con Josefa Gómez-Puente y Pérez-Gil, nieta del Capitán Realista Juan José Gómez de la Puente y Ponce de León que posteriormente fue designado Senador por el Emperador de Méjico Agustín de Iturbide. Fue su hijo:

Antonio Reynoso Gómez-Puente, nacido en 1885, Dueño de la Hacienda de Santa Cruz, Químico Farmacéutico; fundó una de las primeras farmacias en la ciudad de Valladolid, Michoacán (hoy Morelia) la cual nombró del Sagrado Corazón. Durante el periodo de la revolución mejicana, en Enero de 1924 Antonio suministró día y noche las medicinas necesarias para las curaciones de los ejércitos que combatían a los infidentes revolucionarios que se dedicaban al robo y al asalto, además Antonio Reynoso dirigió activamente el hospital de Campaña y formó parte de la defensiva de la ciudad. Fue profesor de Farmacia en la Universidad de San Nicolás.

Casó con Guadalupe Fernández de Córdova Mendoza; fue su hijo entre otros:

Guillermo Reynoso Córdova, nacido en 1928 en Morelia, Michoacán; Químico Farmacéutico Biólogo y Doctor en Química, Hacendado y Empresario que fundó una industria farmacéutica (Laboratorios ERSA), Director de la Farmacia del Hospital de la Sociedad de Beneficiencia Española en Méjico. Fue benefactor del H. Cuerpo de Bomberos de Naucalpan Estado de Méjico y de la Ciudad de Morelia donando jeeps y equipos de rescate además de participar activamente como Teniente Coronel. Le fue concedida una medalla póstuma al valor. Fue casado con Bertha Palomar.

Es su hijo:

Guillermo Reynoso Palomar, Médico Veterinario e Ingeniero Quimico con PhD en Alemania; Mayor en el H. Cuerpo de Bomberos en Naucalpan y Leiter der Berufwerkfeuerwehr en Alemania; recibió una medalla al valor durante un incendio a una planta química al cerrar las válvulas que aportaban inflamables al incendio las cuales se encontraban envueltas en fuego y por lo tanto las demás brigadas pudieron extinguir el incendio posterior a este hecho; ha participado en labores altruistas en el área medioambiental con universidades públicas y gobierno federal. Empresario fundador de empresa de Certificación Medioambiental con sedes en España y en Méjico, fundador de Holding Industrial y Comercial con sede en la República de Malta; Caballero Divisero Hijodalgo del Solar de Tejada. casado con María Teresa Patricia Márquez Lozano. Son sus hijos:

Erik Andrés Reynoso-Palomar Márquez, Caballero Divisero Hijodalgo del Solar de Tejada. Empresario e Ingeniero Químico con Maestría en Gestión Medioambiental. Ha participado en labores altruistas en el área medioambiental con universidades públicas y gobierno federal. Presidente de Operaciones y co-fundador de empresa de Certificación Medioambiental con sedes en España y en Méjico, fundador de Holding Industrial y Comercial con sede en la República de Malta.

María Fernanda Reynoso-Palomar Márquez, Dama Divisera Hijadalgo del Solar de Tejada. Empresaria.

Rodrigo Guillermo Reynoso-Palomar Márquez, Caballero Divisero Hijodalgo del Solar de Tejada, Empresario y Presidente de Finanzas. Empresario co-fundador de empresa de Certificación Medioambiental con sedes en España y en Méjico, co-fundador de Holding Industrial y Comercial con sede en la República de Malta. Ha participado en labores altruistas en el área medioambiental con universidades públicas y gobierno federal

- Colección Salazar y Castro.

- "Rodrigo Peláez y Gutierre Pérez de Reinoso, dos caballeros del siglo XII, y la orden de San Juan". Carlos M. Reglero de la Fuente.

- Fuentes para la historia de Castilla: Becerro gótico de Cardeña.

- Justo Pérez de Urbel. El Condado de Castilla, los 300 en que se hizo Castilla. Siglo Ilustrado.

- Becerro: Libro famoso de las Behetrías de Castilla. Fabián Hernández. 1865

- Retoños de España en la Nueva Galicia. Mariano González-Leal. Tomo VII. Capítulo de Reynoso.

- Archivo del Sagrario Metropolitano de Guadalajara, Jalisco.

- Archivo Histórico de Jalisco, Libros de Gobierno de la Audiencia de la Nueva Galicia.

- Archivo General de Indias, Sevilla, Guadalajara, legajo 43, número 32: “1666. Expediente de confirmación del oficio de alguacil mayor de las minas de Sombrerete en Llerena a Pedro de Leiba.”



EL ERROR NAJERENSE (Por Marcial de Castro)

Cuando vi este monumento en Nájera, hace como 15-20 años, recuerdo que me chocó y hasta me indigné como autillano. Me pareció injusto que una ciudad con tanto patrimonio histórico del que sentirse orgullosa, tenía que recurrir a un grave error histórico para acrecentar aún más, y sin necesidad, sus glorias pasadas. Recuerdo que pregunté a una joven guía de algún momunento artístico de la localidad si los najerenses se creían ese error histórico, esa supuesta "proclamación" (que no coronación, como consta en el monumento) de Fernando III en Nájera. Le dije que hasta el año 1218 estaba mal en la inscripción del monumento. La joven guía me dijo que en Nájera este tema ni siquiera era tema de discusión y eso me dejó más tranquilo. Sugiero ver en Wikipedia este artículo sobre Fernando III de castilla, donde comprobaréis que obstinadamente se empecinan en decir que los sucesos de Autillo en realidad sucedieron en Nájera.

Afortunadamente siempre hay alguien con un mínimo de rigor y conocimientos como para ser lo suficientemente imparcial para reconocer la verdad. Se adjunta el artículo de Antonio M. Pérez Rodríguez, catedrático de Historia en un instituto de Madrid, donde deja perfectamente claras las cosas y las pone en su sitio.

Vamos a los hechos, que son los que no mienten:


1.- La Tradición.

Desde la canonización de san Fernando en 1671, viene siendo tradición guardada hasta el día de hoy que, llegado el 1 de mayo de cada año, el Ayuntamiento de Nájera vaya en procesión cívica desde la alcaldía hasta el Campo de San Francisco y allí donde antaño hubo un frondoso olmo y ahora, desde 1843, hay un sobrio monumento—verdad es que bastante maltrecho y ninguneado—, un edil recuerde que en ese día del año del Señor de 1218, y en ese mismo lugar, el concejo y el pueblo de Nájera aclamaron y acataron como su rey al rey de Castilla Fernando III, y se renueve la aclamación y el acatamiento.

La costumbre nace de una disposición político-religiosa, contemporánea de la canonización, que ordenaba que, para celebrarla debidamente, aquellos lugares que fueron escenario de la vida del santo organizasen actos cívico-religiosos que lo recordaran.

En Nájera los actos de 1671 se conviertieronn en solemnidad anual. El modelo pudo muy bien ser la procesión cívica con la que el concejo najerino rendía homenaje a uno de los más famosos gobernadores de la ciudad, don Diego López de Haro el Bueno.

Nada tiene de extraño que en 1843 se adornara el paraje que fue escenario de los hechos recordados, con el monumento que aún, más mal que bien, se conserva. Los Liberales que le devolvieron al Pueblo Español la Soberanía Nacional en la Constitución de 1812, intentaron devolverle también su Historia Común, subrayando sobre todo aquellos hechos gloriosos que habían sido un hito en la conquista de su libertad. ¡Ojo al dato que es importante! El Liberalismo najerino de 1843 consideraba el 1 de mayo de 1218 como una fecha señalada en la historia de la consecución de las libertades públicas. Ya veremos con qué fundamento.

Pero no nos desviemos del asunto. Dejemos bien claras las cosas. El pueblo de Nájera aclamó como su rey al rey de Castilla Fernando III, el 1 de mayo de 1218. Eso es lo que dice la tradición y la inscripción del monumento conmemorativo.

2.- Rodrigo Jiménez de Rada nos cuenta cómo sucedieron los hechos.

Pocas cosas más fatigosas que releer a los cronistas locales cuando se intenta dilucidar el verdadero pasado de Nájera. Tales muñidores de historias no manejan las fuentes ni leen los documentos. Consiguen un amasijo informe de noticias contradictorias a base de, sin crítica alguna, citarse los unos a los otros y de citar los unos y los otros a los que les precedieron en el uso del mismo infernal método.

Con Internet no hemos adelantado mucho. A cualquiera que busque allí noticias sobre “proclamación de San Fernando en Nájera” le va a ocurrir que en aquello que encuentre va a estar confundido, como poco, el 1 de julio de 1217 con el 1 de mayo de 1218, y Nájera con Autillo de Campos (Palencia) y con Valladolid.

Por fortuna tenemos el testimonio de un contemporáneo que nos cuenta lo que sucedió. Me refiero a Rodrigo Jiménez de Rada (Puente la Reina. Navarra, 1170 – El río Ródano. Francia, 10 de junio de 1247) y a su obra De rebus Hispanie (continuaba escribiéndola en 1241 – 1242). En los nueve primeros capítulos del último libro de su obra, el noveno, encontramos la narración de los hechos que nos interesan.

2.1.-Octubre de 1214.

Comienza explicándonos los comienzos del reinado de Enrique I de Castilla (1214 – 1217), niño de 11 años, heredero de Alfonso VIII, a la muerte de éste en Gutierre-Muñoz (Ávila), la noche del 5 al 6 de octubre de 1214. La tutela de rey niño y la regencia del reino quedaron en manos de doña Berenguela, su hermana.

2.2.-Primavera de 1215.

Los condes Fernando, Álvaro y Gonzalo, los Núñez de Lara, consiguieron la tutela del rey niño para Álvaro Núñez de Lara y que Doña Berenguela tuviera que refugiarse, protegida por Gonzalo Ruiz, un noble leal, en Autillo de Campos (Palencia).

En el caso de doña Berenguela volvían a tener éxito los argumentos machistas que se repitieron a la hora de arruinarle el reinado a doña Urraca, la heredera de Alfonso VI: una mujer no podía estar a la altura de las recias exigencias del reino. María de Molina volvería a sufrirlos.

2.3.-Hacia marzo de 1216.

El comportamiento prepotente de Álvaro Núñez de Lara hizo que nobles tan importantes como Lope Díaz II de Haro (Cabeza Brava), Gonzalo Ruiz y sus hermanos, Rodrigo Ruiz y Álvaro Díaz de los Cameros, Alfonso Téllez de Meneses y otros nobles se pusiesen de parte de doña Berenguela.

2.4.-Junio de 1217.

A primeros de junio del año siguiente, en Palencia, por accidente, resultó gravemente herido el rey Enrique I de Castilla que murió, pocos días después, el 6 de junio de 1217. Desde Autillo de Campos, doña Berenguela envía a Gonzalo Ruiz y a Lope Díaz de Haro—que no está en Nájera, sino cerca de doña Berenguela— a Toro para que le traigan al infante don Fernando, su hijo, que está allá con su padre, Alfonso IX de León, sin que éste sospeche nada. Doña Berenguela maquina convertir a su hijo Fernando en el único heredero de las dos coronas, la de Castilla ahora y la de León después de la muerte de su padre.

Reunidos madre e hijo, los nobles partidarios de ambos intentan llegar a un pacto con Álvaro Núñez de Lara que reclama la tutela de don Fernando en las mismas condiciones en las que tenía la de Enrique I. No hay acuerdo y Álvaro Núñez de Lara, abandonado por todos, se refugia en la corte de León. En contra de doña Berenguela no sólo están los Núñez de Lara sino también el rey de León que, para su beneficio, quiere controlar él también la situación de interregno de Castilla. Doña Berenguela y sus partidarios no ven otra salida que refugiarse en Valladolid.

2.5.-1 de julio – 20 de septiembre de 1217.

Y en Valladolid, doña Berenguela logra, en poco menos de un mes (junio de 1217), ser reconocida como la heredera legal del Reino de Castilla, pero inmediatamente abdica en su hijo Fernando, de 18 años, que es proclamado y acatado como rey de Castilla el 1 de julio de 1217.

Su padre el rey Alfonso IX de León, instigado por Álvaro Núñez de Lara, invade Castilla e intenta tomar Burgos—defendido entre otros por Lope Díaz de Haro—, pero comprueba que Castilla no permite ser ocupada por nadie y vuelve a su corte.

Doña Berenguela dispone el entierro del cadáver del rey Enrique en Las Huelgas y sus leales arrebatan Lerma y Lara a Álvaro Núñez. Se dirige la corte de doña Berenguela a Burgos y nos cuenta Rodrigo Jiménez de Rada el recibimiento que allí le hicieron y que, según se comprueba en su relato, fue muy semejante al que recibieron antes y después en otros lugares, entre ellos la zona de Nájera:

“Volviendo desde allí a la ciudad de Burgos, fueron recibidos con todos los honores y en procesión por el obispo, el clero y el pueblo, regocijados todos porque libres de sus enemigos, habían quedado bajo el poder de su señora natural.”

Lo subrayado explica por qué los liberales najerinos erigieron en 1843 el monumento conmemorativo. Se trataba de recordar un hecho que era un hito en la historia de las libertades ciudadanas.

Desde Burgos, el rey, su madre y sus partidarios se dirigen a la zona de Belorado y Nájera. Dice el texto:“ Y por consejo de los nobles que los acompañaban se dirigieron a la zona de Belorado y NÁJERA, y tras hacerse cargo de ellas , que sus habitantes les entregaron con sumo gusto, volvieron de nuevo a Burgos; pues no pudieron debelar, por sus grandes defensas, las fortalezas que ocupaba el conde Gonzalo Núñez [de Lara].”

Luego, efectivamente, entre mediados de julio y mediados de setiembre de 1217, doña Berenguela y don Fernando reciben personalmente el homenaje del pueblo de Nájera, pero sus dos castillos están en poder de los Lara.

La represalia de los Lara no se hace esperar, y en una tremenda expedición de castigo, “arremetiendo como enemigos contra Belorado, no respetaron ni la edad ni el sexo, sino que lo aniquilaron todo a sangre y fuego…”

El miércoles 20 de septiembre de 1217, en un golpe de suerte, es cogido prisionero, de forma no muy gloriosa, Álvaro Núñez de Lara.


2.6.-20 de septiembre de 1217 – 26 de agosto de 1218.

Álvaro Núñez de Lara es encarcelado en Valladolid y:

“ Habiéndose deliberado allí largamente para encontrar una solución, se llegó a un acuerdo por el que el conde Álvaro devolvería todos los castillos que ocupaba, esto es, Cañete, Alarcón, Amaya, Tariego, Cerezo, Villafranca, la torre de Belorado, NÁJERA y Pancorvo, y una vez entregados estos, sería liberado.”

La libertad no sería plena hasta que pasasen a manos del rey de Castilla las fortalezas de Castrojeriz y Orcejón en posesión de su hermano Fernando. La situación se le complica a Álvaro Núñez de Lara ya que su hermano Fernando rinde al rey esas fortalezas a cambio de seguir manteniéndolas en su poder como leal vasallo suyo.

Es muy posible que, como quiere la tradición y el monumento conmemorativo, Nájera celebrase el haber quedado enteramente libre del poder de los Lara y la vuelta al dominio de Lope de Haro y del rey Fernando III de Castilla un 1 de mayo de 1218.

Los Lara vuelven a la carga apoyados por el rey de León, pero Álvaro Núñez de Lara cae gravemente enfermo y Fernando III llega a un compromiso con su padre, el rey de León, en Toro, el 26 de agosto de 1218. Álvaro Núñez de Lara acudirá allí a morir en fechas no muy posteriores. Su hermano Fernando se refugió en Marrakech donde murió un poco después.

La rebelión de los Lara había terminado en un rotundo fracaso. Los planes de doña Berenguela tendrán un éxito completo. La inteligencia, la intuición del futuro y la voluntad férrea de una mujer desbarataron la corta ambición de unos obtusos señores de la guerra que políticamente no veían más allá de sus narices.


Don Tello de Castilla
( Por Marcial de Castro)

El pasado 29 de julio de 2012 tuvimos la ocasión de abrir la tumba de don Tello de Castilla (1337-1370) con el objeto de hacerle un estudio antropológico y de ADN. Este don Tello fue hermanastro por parte de padre del rey Pedro I el Cruel, y hermano, por ambos progenitores, de don Enrique II de Castilla. Don Tello fue señor de Vizcaya, de Aguilar de Campoo y de Lara. Fue el fundador de las villas de Guernica, Marquina, Elorrio y Guerricaiz.



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LOS "REINOSOS" AUTILLANOS DE ANDÚJAR
(Por Marcial de Castro)



Mi primer trabajo como profesor de Geografía e Historia fue en Marmolejo (Jaén), a escasos kilómetros de la bien conocida ciudad de Andújar. Cierta tarde estaba ojeando un libro que hablaba del patrimonio artístico de esta ciudad, cuando mis ojos se centraron en un párrafo que llamó inmediatamente mi atención, leí la palabra Reinoso y la palabra Autillo. Eso me hizo abrir inmediatamente los ojos. Mi sorpresa fue mayúscula y agradable cuando supe que un Reinoso, de ilustres antepasados autillanos, había trasladado su capilla familiar a un nuevo emplazamiento dentro de la bellísima iglesia de Santa María la Mayor, el más meritorio de los templos iliturgitanos. Se trataba del presbítero don Jerónimo de Reinoso, quien permutó el emplazamiento de la antigua capilla familiar por la actual en 1609.



Si visitas esta iglesia te sentirás casi como en casa. Verás los escudos de la familia de los Reinosos autillanos, con su cruz y sus tres escobas, las mismas que nuestro pueblo adoptó como escudo y armas de nuestro ayuntamiento. Dentro de esta capilla, sita en el lado del evangelio junto al altar mayor, podrás ver la tumba de don Jerónimo de Reinoso y sobre ella la siguiente inscripción que aquí resumimos.



"A honra y gloria de Dios Nuestro Señor, fundaron de tiempo inmemorial en esta santa iglesia, una capilla los muy nobles caballeros Reinosos de esta ciudad, descendientes legítimos por su varonía de los antiguos señores de la villa de Autillo en Tierra de Campos (...) y hoy es su única patrona la muy ilustre señora doña Francisca de Sales Armijo Benavides Quesada Toledo Pérez de Santa Marina y Reinoso, XII señora del castillo, fortaleza y término de Ninches y marquesa de Bilanos (...) quienes reedificaron esta capilla en 1804".



En esta sucesión de fotos podrás ver la fachada de la iglesia, el exterior de la capilla, la tumba de don Jerónimo, más las inscripciones y escudos que verás en el interior de ella.













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RECUERDOS DE AUTILLO
Autor: Paco Vega

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Recuerdos de mi infancia en Autillo
Desde los 7 hasta los 12 años
Del año1954 al año 1959


Editado en Mayo de 2009.
Revisado en Agosto de 2010.

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PROLOGO

Esto es una recopilación de escritos, notas y apuntes que tenía guardados a modo de borrador.
Empecé a escribirlos a raiz de que la tía Rosario, me recriminara, en cierta ocasión, que cada vez la escribía menos cartas. Que ya no me acordaba de ella, ni me importaba lo que pasaba en Autillo.
En parte tenía razón, porque desde que marché de Autillo, en el año 1959, hasta que murió el abuelo en el año 1979. A lo largo de estos 20 años, entre el abuelo y yo, mantuvimos una correspondencia continuada, con una frecuencia media de una carta cada dos meses.
Cuando marché de Autillo, al despedirme del abuelo, me pidió que le contara todo lo que fuese pasando y que no dejara de escribirle, y así lo hice, hasta pocos días antes de su muerte.
Después seguí escribiendo a la tía Rosario, pero yo no recibía respuesta.
 A ella la leían mis cartas, pero como no sabía escribir, tampoco me podía responder.
No sabía como estaba, ni si algo la pasaba, no sabía que contarla, al final acababa por decir siempre lo mismo, y por eso me espaciaba.

Pero Rosario, se equivocaba, si realmente pensaba que no me acordaba de ella. Y en aquella ocasión así se lo hice saber y ahora se lo confirmo.
Rosario, yo no se donde estarás, puede ser que en ninguna parte estés.
Pero te dije y te digo, que me acordaba y me acuerdo de ti y del pueblo a diario. Mas claro: Todos los días.
Desde entonces, cuando de algo me acordaba, tomaba notas y apuntes, de cualquier cosa de Autillo, que tuviese algún tipo de interés,
Al ser una recopilación de temas muy diversos, escritos a ratos sueltos, con distinto estado de ánimo, y sin ninguna continuidad en el tiempo. He preferido no ordenarlos, prescindiendo de una línea narrativa que sirva de hilo conductor, Al fin y al cabo no dejan de ser recuerdos y así surgen de espontáneos, sin ninguna ordenación.
El estilo literario (lo digo sin pretensión) es fruto de ese momento y estado de inspiración, si es ecléctico y anarco: es por la misma razón.
También puede suceder que a la hora de escribir haya tenido algún lapsus memoril. No sería de extrañar, cuando las cosas que narro son cosas que sucedieron hace más de 50 años, recordadas y filtradas a través de la mirada de un niño de10 a 12 años.
Puede haber alguna cosa que parezca exagerada o quizás idealizada, demasiado subjetiva, o con excesivo detalle. Puede ser, pero yo así lo viví y así es como lo recuerdo.
Igualmente pido perdón, si alguien se ha sentido ofendido con lo que aquí queda escrito. Nunca fue esa mi intención.

EN HOMENAJE  A  MI FAMILIA

En Santurtzi, Mayo de 2009
Francisco Vega.

                                                                                                                   




RECUERDOS DE AUTILLO homenaje a tia rosario

Solo tenía doce años,
cuando me marché de Autillo,
(mi pueblo de nacimiento).
Llegué a Portugalete, al
que estoy muy agradecido
y con él, estoy en deuda
por el trato recibido.
I
Han pasado cincuenta años,
hoy tengo sesenta y dos,
pero no es impedimento,
y no exagero ni miento,
cuando digo que, a diario,
por una u otra razón,
en el quehacer cotidiano,
en la labor o en el ocio,
siempre surge una ocasión,
que me transporta a la infancia,
y encuentro una relación,
del presente, con lo vivido en Autillo,
como origen o fuente de inspiración.

Me acuerdo mucho de Autillo.
De su gente, y las labores del campo.
Me acuerdo de muchas cosas,
que aprendí junto a Rosario.
Son recuerdos de la infancia,
que afloran a mi memoria,
cual burbujas de vapor,
cuando rompe a hervir el agua.

Son como imágenes fijas,
grabadas en mi retina,
que saltan de un tema a otro,
sin ajustarse a razón,
ni siguen ningún patrón,
pero si pienso en Rosario,
todas guardan relación.

Es un alud, una avalancha,
una mezcla de vivencias,
y de cosas aprendidas,
es un sinfín de detalles,
de objetos minimalistas,
destellos, reflejos y pinceladas,
de cuando yo, era solo un niño,
y tú, mi tía Rosario,
mi confidente, mi amiga,
mi compañera del alma.


Son las primeras lecciones,
mi primer vocabulario.
Antes de ir a la escuela,
lo aprendí de una mujer,
que no sabia leer y
se llamaba Rosario.
II
Cuando tenía cinco años,
fui a vivir con los abuelos,
y con la tía Rosario.
Al principio fui de prueba,
y allí me quede siete años.
Recién cumplidos los doce,
dejé Autillo, y sus labores,
Emigré a Portugalete,
donde ya estaban viviendo,
mis padres y mis hermanas.

Un día del mes de agosto,
del año 59, fui casa por casa,
a despedirme de todos.
Solo quedaban los íntimos:
Román, Polo, Rosario,
la abuela Eufemia,
y esperando su ocasión,
impasible, estaba el abuelo Tasio.

Sentado en la cocina,
con gesto serio y austero,
transmitiendo serenidad y respeto.
Orgulloso de su clan.
Sin atisbo de emoción,
sin mostrar su sentimiento.
Humildemente vestido,
con un pantalón de pana,
parcheado en las rodilleras,
la faja negra, el chaleco y
su boina, parda y pequeña.

Me abrazó y alguna lágrima,
resbaló por su mejilla.
Con la voz entrecortada,
al oído, en voz baja, me dijo:
Tú, vales. Tú, estudia Paco,
cuéntame todo lo que hagas,
y no dejes de escribirme.

Al partir el autobús,
de nuevo me repitió:
recuerda lo que te he dicho:
estudia y escribeme.


Yo, estaba emocionado,
todos me decían cosas,
todos me daban consejos,
estaba ansioso y confuso.
Iba a lo desconocido,
iba a viajar en el tren,
iba a ver montañas verdes,
iba a conocer la mar.
III
Atrás dejaba mi mundo,
todo cuanto conocía,
Autillo y su buena gente,
el campo y sus labores,
amigos y familiares.
Ahora, con la perspectiva,
que da el tiempo transcurrido.
Me acuerdo de los abuelos:
Eufemia y Tasio,
de los tíos: Polo y Román,
y de la tía: Rosario,
y todos están conmigo,
cuando me acuerdo:

De la caseta y la era.
Del trillo y las tornaderas.
Del viejo carro de varas.
De la reata formada por
dos caballos y un mulo:
Lucero, Alegre y el Moro.
De la polea y el pozo.
De la puerta y el cerrojo.
De la trampa de atizar.
De las cribas y las granzas.

De untar manteca en el pan.
Del pienso y la cebadera.
De la traba y el bozal.
Del collerón y la cincha.
De la tralla y el ramal.
De chorizos y torreznos,
enterrados en manteca.
De las rosquillas de palo.
De lo verde que era el prado.
De los chochos de la Ignacia.
Del pirulí de la Habana,
De acompañarte a Fuentes,
a hacerte la permanente.
Del almirez y el mortero.
De la vela y el candil.
De oler a hogaza de pan.
De la alforja y el zurrón.
La esportilla y el serón

De las parvas del Canal.
De la fábrica de Abarca.
De la esclusa y el portón.
Del acueducto y el puente.
De la iglesia, y su torre separada.
Del cristo de Berruguete.
De la pila bautismal.
De cantar la letanía.
De oír la misa en latín,
sin saber lo que decían.
De algunos predicadores
que aburrían con sermones.
De golpear la matraca,
y voltear la carraca.
Del coro y su sillería,
Del órgano y Chapelet.
De los desmanes sufridos
en las tallas de madera,
que había en la sacristía.

De hacer el pis en la cuadra
y de vientre en el corral.
Del hoyo, y el albañal.
Del escolgarizo, la despensa y el pajar.
Los cunachos y las sacas de empacar.
De la piedra de afilar.
De la puerta con gatera.
La jaula y la pajarera.
Los nidos de golondrinas.
El vuelo de los vencejos.
De coger para los conejos,
por los arroyos en Mayo:
Mielgas, cardos santos,
amapolas y verbajas.
De los grillos y parpajas.

De la alondra picotuda.
La codorniz y sus pollos.
Saltamontes y chicharras.
De la avutarda y la liebre.
Del Cristo de Guaza y La Raya
Del majuelo y la vendimia.
De hacernos la lagareja.
De la agridulce acerola.
De un hongo metido en agua,
que todos males curaba.
De las marcas que dejaban
en el pecho y en la espalda
las odiosas cataplasmas.
Y hasta aquí hemos llegado,
cambio y corto tía ROSARIO. (Nadie muere del todo, mientras quede alguien que lo recuerde)

MADRUGAR PARA ATIZAR (Paco y Rosario)

Autillo de Campos, invierno de 1957.
En el reloj de la torre suenan ocho campanadas.
La tía Rosario, me anima a que salte de la cama.
Paco, ya es hora de levantarse,
hoy hace un frío que pela.
Hay que calentar la casa, antes de desayunar.
Yo, sacaré la ceniza de la cocina y la gloria.
Tú, trae dos cunachos de paja, para después atizar.

En la boca de la gloria, ya tengo el montón de paja.
Inicio el fuego encendiendo unos trozos de papel
y un puñado de pajas largas de trigo.
Con la llama aun incipiente, poco a poco,
comienzo a arrojar la paja hasta formar el rescoldo,
después se arroja más rápido sin dejar que coja llama,
hasta formar un montón de paja a medio quemar.

Llegado este momento, hay que echar toda la paja,
hasta cubrir el rescoldo, ahogando todas las llamas.
Así, se obtiene una combustión lenta y sin llama,
propiciando que la paja se consuma lentamente,
y el montón esté en activo hasta mediada la tarde.
De esta forma, la estancia se mantenía caliente,
a cualquier hora del día.
La gloria, o trébede tenía otra ventaja importante:
Estaba hecha de ladrillo refractario, que guarda bien el calor.
Por eso cuando se agota el rescoldo y se apagan todas las llamas,
la estancia sigue caliente, gracias al remanente de calor acumulado.

Terminando de atizar, sacaba agua del pozo,
para llenar dos cazuelas y al calor de la gloria,
teníamos agua templada para asearnos un poco.
Cuando hacía mucho frío, metíamos a calentar,
dos morrillos, hasta la hora de ir a la escuela,
después se forraban de papel y con uno en cada mano,
se ponían en los bolsillos del abrigo para mitigar el frío.

LA SOPA DE COSCORON (Tía Rosario)

Hoy va a poner un puchero, con sopa de coscorón,
el pan ya lo cortó anoche, añade unos dientes de ajo, aceite y manteca roja,
(que ha extraído de la orza, donde están enterrados los chorizos)
Le pone el punto de sal. Y no recuerdo si le echaba algo más.

Con todos los ingredientes, coloca la tapadera sobre el puchero de barro,
y lo pone en el centro del rescoldo donde está ardiendo la paja.
Después cierra la entrada a la gloria, poniendo la tapadera de chapa,
y corta el tiro natural, cerrando la trampilla de paso a la chimenea.

Con esta disposición, se corta el paso de aire,
la paja arde sin llama, lentamente, a poca intensidad.
El puchero queda al amor de la lumbre,
enterrado, en el rescoldo de paja a medio quemar.
Ahora ya es cuestión de tiempo y fuego lento.
lo mejor es no hacer nada, olvidarse del puchero,
y dejar que actúen los elementos.

El resultado es una sopa cremosa,
con mucho cuerpo, a la vez suave y untuosa,
Un plato digno y sencillo,
con carácter y austeridad castellana.
Y ahora viene lo mejor.

Pegado al interior del puchero,
en la zona expuesta al fuego,
está el sabroso y crujiente coscorón,
Es exclusivo, es una golosina,
un bocado extraordinario. Digno del mejor fogón.

ME ACUERDO DE TI,- ROSARIO-

Me acuerdo mucho de Autillo,
de tantas cosas me acuerdo.
Me acuerdo de ti, Rosario,
de tus coplas y tus cantos,
de tu genio y desparpajo,
de tu lucha y tu coraje,
de mirar siempre adelante,
de esa chispa de anarquía,
de avanzar a contra viento,
de mucho dar y de poco recibir,
de dar vuelta a la tortilla,
de reír por no llorar.
De sentir más emoción,
oyendo esquilas y cascabeles,
que repique de campanas.
De hacer de tripas corazón.
De importarte un comino
la frase del que dirán.
Te chirría la moral establecida,
por lo que es, lo que ha sido y será
un culto a la hipocresía.
Por tu espíritu rebelde.
Por vivir tú libertad,
como Dios te dio a entender,
sin tener que aparentar.
Para no saber leer y malamente
firmar, si te buscaban la boca
bien airosa tú sabías responder
y a veces, verbalmente atacar,
si era inoportuno el plan.
Gracias por ser consecuente,
gracias por tu lógica aplastante,
gracias por no estar conforme,
gracias por reír estando triste,
gracias por tu protección,
gracias por confiar siempre en mí.

TUS CANCIONES PREFERIDAS
Recuerdo las canciones que cantabas, cuando limpiabas la casa:
-Si vas a Calatayud, -Campanera, -12 Cascabeles,- Si a tu ventana llega.
-Camino verde, -La espigadora, -La virgen de Guadalupe.
-Yo vendo uno ojos negros, -De piedra ha de ser la cama.
-No me voy por las chicas, -El relicario, -No creas que por que canto.
-Eres buena moza si cuando por la calle vas, -Cuatro pañuelucos tengo.
-Por la calle de Alcalá, -Desde Santurce a Bilbao vengo por toda la orilla.
-Francisco alegre, -Ya estoy aquí no te amohínes mujer. etc.

GUADALUPE, MI MADRE
PRIMEROS RECUERDOS

Mis primeros recuerdos son imprecisos, son discontinuos,
son pinceladas difuminadas, de una mujer, fuerte y vigorosa,
con mucho genio y mucho nervio, siempre en activo, siempre corriendo.

Como una hormiga, iba y venía; yo no sabía que es lo que hacía,
cuando pasaba, si te veía, te daba un beso y algo decía,
no se paraba, ella seguía con su trabajo y su frenética actividad.

De profesión: sus labores. Que no eran pocas.
Ser madre, educadora, esposa y ama de casa.
Limpiadora, cocinera, lavandera, planchadora y costurera.

Administraba la casa y cuidaba de esposo y cuatro hijos.
Atendía a los animales domésticos: gallinas y conejos.
Criaba uno o dos cerdos para la matanza.

Y en los ratos libres,
cuidaba un pequeño jardín cuajado de flores, dentro de la casa.
Entre sus flores se oía el zumbido de muchas abejas,
que iban y venían, transportando el polen para la colmena.

La recuerdo vestida con hábito de la Virgen del Carmen.
Así, estuvo unos años, por una promesa que hizo a la Virgen,
si sanaba mi hermana de una enfermedad que pudo ser grave.

LA HORA DE LA COSTURA
Pasada la media tarde, con la casa recogida,
terminada la rutina, de labores de diario.
Ahora, ya más relajada, se aseaba, se cambiaba de ropa,
se daba crema para mejorar su aspecto y ya estaba
de nuevo metida en otra labor.

Se sentaba en la sala al lado de la ventana, con vistas hacia el jardín,
sobre una silla pequeña, con el asiento de anea y el respaldo de madera.
Era la hora de la costura, normalmente esta labor se hacia en grupo,
formando un corro de tertulia entre amigas y vecinas.
Con buen tiempo estos corros se hacían en la calle o la entrada del portal.

Las labores de costura eran muy variadas: se podían ver mujeres, que
hilvanaban y cosían cualquier ropa, repasaban calcetines y enganchones.
Parcheaban sábanas, culeras y rodilleras reforzando pantalones de faena.
También se hacían trabajos finos, bordados, vaciados, grecas, vainicas etc.
ropita para bebes, ganchillo, punto de cruz, ajuares para las bodas.
Otro capítulo aparte son los trabajos de estambre, hechos con agujas de tejer.
En los cestillos de costura, había muchos hilos en carretes de madera,
yo los pedía cuando quedaban vacíos para hacerme mis juguetes.

HOMENAJE A GUADALUPE
MI MADRE

Tú sin estudios, como lo hacías,
para enseñarnos lo que no sabías.

Tú, eras de todos y para todos, pero siempre estabas
con el que más te necesitaba.

Tú, no dabas consejos, ni mítines, ni sermones,
no dictabas pautas de comportamiento.

Tú, nada decías, solo caminabas, y en cada paso,
sin tú, pretenderlo, dejabas constancia y dabas ejemplo.

Tú, nunca prohibías, nunca regañabas,
Tú, sin decir nada, lo decías todo.

Tú, no preguntabas, pero sabías lo que nos pasaba,
y lo que a cada uno más nos preocupaba.

Tú, eras nuestra guia, nuestra referencia,
la luz que ilumina nuestra singladura.

Yo, se, que tú, sabes, que pienso, que piensas
que lo que mas quieres es, que te queramos.

Hoy daría todo lo que soy y todo lo que tengo
por recibir de mi Madre un abrazo,

Hoy daría todo lo que soy y todo lo que tengo
por estar con ella y gozar de su amor y sus besos.


ABUELA GUADALUPE
-RECORDATORIO-
+ (02 08 2007)

Tú, que nada tenias, lo diste todo.
Te vas desnuda, sin abalorios ni fantasías.
Te vas vacía, con un cuerpo ajado
y unos huesos anquilosados.
Como sudario, tu cuerpo envuelto
en sabana blanca y tosco sayal.
Solo tu piel sigue siendo digna de noble dama.
Te fuiste sin hacer ruido, sin estridencias,
sin una queja, sin pedir nada.
Tú, nada decías, pero tu sonrisa estaba tachada
de tu dulce boca.
Tu ceño fruncido, denotaba tristeza,
cansancio y hastió.
Tú, nada decías, pero en tu mirada,
sin chispa ni brillo,
había un reproche nunca confesado.
Te pedimos perdón si en algo fallamos.



EL SEMBRADOR
Vuela la simiente de mi puño,
cae sobre la tierra removida,
siento la caricia del terruño
y abre sus entrañas a la vida.
Y al sol de mayo, que es un tesoro,
millares brillan de lanzas de oro.



ADIÓS, MADRE.
Ya no puedo cuidarte, no puedo abrazarte,
no puedo besarte, no puedo olvidarte.
Yo, no se rezarte.
Solamente lloro.



EL ABUELO TASIO
Era serio y austero,
hasta para usar el verbo.
Como buen castellano,
era parco en palabras,
usaba las necesarias.
Amigo de frases cortas y claras.
Cumplidor de su palabra.
Respetaba a todo el mundo,
y se hacia respetar.
Era hombre hogareño,
no le gustaba ir al bar.
Honrado a carta cabal.
Respetaba toda norma,
costumbre o tradición.
Consecuente y prudente.
Siempre pedía permiso,
antes de utilizar el derecho,
en pasos de servidumbre.
Despreciaba la mentira,
la desidia y el trabajo mal hecho.
Desde niño dedicado a la labranza.
No aceptaba de buen grado,
las nuevas formas de vida.
Se sentía desbordado por la
expansión tecnológica en
las labores del campo.
Cuando yo marché del pueblo,
él, tenía 68 años, y seguía
trabajando, en labores de labranza.
Apegado a la tierra y
mirando siempre al cielo.
Labrador a la antigua Usanza,
cultivaba la tierra siguiendo
la tradición, recibida de sus padres.
Sabía como y cuando
hay que hacer cada labor.
Buscaba el mejor momento
para sembrar la semilla.
Y que la lluvia y el sol,
Estén a nuestro favor.
Produciendo mejor fruto
y más espigas doradas.
NOTAS: Mi abuelo verdadero fue: Francisco Herrador Castillo.
Casado en primeras nupcias con Eufemia Herrador Urbón.
Fruto de este- matrimonio nacieron seis hijos: Pedro, Rosario, Guadalupe, y tres más que murieron siendo bebes.
La abuela Eufemia se volvió a casar en segundas nupcias con Anastasio González Herrador.
Tuvieron tres hijos: Román, Polo y una niña que murió a los dos años
El abuelo Francisco murió el .20-01-1919. Cuando contaba solo 34 años. Yo, no le pude conocer por que murío 28 años antes de que yo naciese. Por eso y por muchas cosas más, yo siempre me sentí y recibí el trato, como un nieto más de Tasio.


FLORENCIO VEGA (Mi Padre) DE AGRICULTOR A OBRERO DE LA CONSTRUCION
MECANIZACION DEL CAMPO Y CONCENTRACION PARCELARIA
A mediados del siglo XX, España, era eminentemente agrícola, siendo Castilla, una de las regiones más importante en la producción de cereales.
A mi padre, le tocó vivir y sufrir los profundos cambios en los métodos de producción agrícola, especialmente en el cultivo de los cereales Agravado por una enfermedad crónica de tipo respiratorio que le limitaba mucho la capacidad de trabajo.
Fue un hombre marcado por esta enfermedad. A veces mal entendida por parte de los demás.

En la década de 1950, se sucede de forma continuada el avance espectacular en la mecanización de todas las labores del campo.
En muy pocos años, la agricultura pasó de ser una actividad artesanal, que utilizaba los aperos y herramientas convencionales de forma manual, o valiéndose de la tracción animal como fuerza motriz. Para convertirse en una vertiginosa carrera por alcanzar la máxima mecanización de todas sus labores con maquinaria cada vez más potente, con mayor capacidad de trabajo y diseñada para realizar tareas y actividades cada vez más complejas.
Para obtener el máximo rendimiento a esta mecanización de las labores del campo, fue preciso efectuar otro gran cambio: la Concentración Parcelaria, eliminando las pequeñas porciones de terreno (minifundios), para agruparlos en grandes parcelas, más fáciles de trabajar con la nueva maquinaria.
A la vez que se realizaba la concentración parcelaria, también se abrían nuevas pistas y caminos, mejorando y ensanchando el firme de todos ellos.
Todos estos avances fueron cambiando profundamente, la forma de vida, de trabajo y el ocio, de la población campesina.
Estos cambios provocaron una fuerte disminución de la mano de obra y la quiebra para los pequeños agricultores que no podían competir con el avance de la mecanización del campo.
El elevado coste de estas máquinas, no estaba al alcance de su economía y su escaso patrimonio agrícola no era suficiente para rentabilizar o amortizar este tipo de inversión.
Todos estos cambios se vivieron de forma traumática por gran parte de los pequeños agricultores, (pongo por caso a mi padre) que se vieron obligados a vender o arrendar sus tierras a los agricultores más fuertes. Abandonando la agricultura y el pueblo, para emigrar en busca de otros medios de vida. Mi padre estuvo trabajando como obrero de la construcción, pero estaba mucho tiempo de baja por culpa de su bronquitis asmática, que le incapacitaba para realizar cualquier esfuerzo.
A pesar de esa incapacidad, tenía muchas virtudes y pocos defectos.
Era observador, detallista, le gustaba conocer el por que de cada cosa, desmontar, reparar y reciclar, (casi todo le valía, tiraba muy pocas cosas).
Era buen conversador, siempre dispuesto a aprender, y si el tema es de interés, tratarlo en profundidad. Tenía sentido crítico para sacar conclusiones. Era un gran pensador, ordenado, metódico, crítico y transparente. Era inteligente, amigo de analizar, razonar y comprender.
Todo esto esta muy bien, pero para definir mejor su personalidad, he de decir que:
FUE UN HOMBRE BUENO EN TODA SU EXTENSIÓN, DE CARÁCTER APACIBLE, TRATO EXQUISITO, BONDADOSO, CON MUCHA LÓGICA Y MUCHO SENTIDO COMÚN, QUE PASÓ POR ESTE MUNDO,
CONOCIENDO LO PEOR: GUERRA-HAMBRE-INJUSTICIA-DICTADURA-POBREZA-ENFERMEDAD, Etc.
ALGUNAS VECES LO TUVO TODO EN SU CONTRA, PERO PUDO SUPERARLO A BASE DE SACRIFICIO, SIN PERDER LA DIGNIDAD.
NOS ENSEÑÓ, QUE NADIE PUEDE SER FELIZ SI NO ESTÁ EN PAZ CONSIGO MISMO.
SI QUIERES VIVIR EN PAZ, NO CAIGAS EN TENTACIONES QUE HIPOTEQUEN TU CONCIENCIA.
SOLO LOS ÍNTIMOS SABEMOS DE SU VALÍA Y CATEGORÍA HUMANA.

Su filosofía de la libertad fue vivir la suya sin atar a otros, y sobre los otros no pasar jamás (*)
(*)De la canción callejero de Alberto Cortez

LA ABUELA EUFEMIA

L@s abuel@s, con sus dichos y consejos, son las voces del pasado y los ejemplos del presente.

De mi abuela tengo una imagen imborrable, siempre la recuerdo peinándose.

Todos los días después de desayunar se sentaba en su silla y extendía un paño blanco encima de las rodillas. Se soltaba las horquillas que sujetaban dos rellenos o postizos, uno para resaltar el moño y el otro se lo ponía en la parte delantera justo encina de la frente para aumentar el volumen del peinado. Este último tenia la forma de una diadema, Estos postizos estaban hechos con su propio pelo, enrollando todos los días, los cabellos que recogía en el paño.

Teniendo ya el pelo suelto, se pasaba una peineta con las púas muy cerradas por toda la cabellera, primero se pasaba la peineta echando el pelo hacia adelante, repetía varias veces y luego hacia lo mismo con el pelo hacia atrás.

Cada poco tiempo se limpiaba la cabeza y el pelo usando alcohol de romero.

Después de cepillarse y arreglar los postizos, ella sola se peinaba, ayudándose con un espejo de mano, colocaba y sujetaba con horquillas el postizo delantero, después se echaba el pelo hacia atrás y el moño se lo hacia sin mirar.


Mi abuela no era de mucha conversación, pero en su vocabulario habitual usaba muchas palabras y frases que no eran de uso común. Yo las oía tantas veces que entendía lo que quería decir, pero creía que eran palabras mal dichas, que no existían o eran producto de alguna aberración. Por desgracia en Autillo, nunca tuve un diccionario al que poder consultar.
Cuando tuve la ocasión, siempre que me acordaba de alguna de esas palabras y las pude consultar, fui de sorpresa en sorpresa y me sentí orgulloso de la abuela, porque aun siendo palabras en desuso o poco oídas, todas ellas y cada una en su caso, era la palabra precisa
y que mejor definía la idea que quería transmitir.

Se cuidaba mucho la piel de la cara y de las manos, usaba una crema que llamaba”bella aurora”
Yo la conocí ya de anciana, pero había sido muy guapa y a pesar de los años y haber tenido nueve hijos y dos maridos aun la quedaban rasgos de mujer noble y dama bella.
Siempre vestía de negro de la cabeza a los pies, siempre al pie de la cocina y pendiente de la olla y del puchero, rara vez salía de casa, si acaso para ir la iglesia el día de Sta. Eufemia o alguna procesión.
Por lo demás, cuando llegaba el buen tiempo, por las tardes se iba a coser hasta la casa de su hermana Primitiva, que vivía en la misma calle tres números mas arriba.

La abuela y la tía Rosario, discutían muchas veces, era como una rutia siempre andaban a la gresca, nunca se ponían de acuerdo, esto era muy frecuente pero nunca iba a mayores, era una reacción por el roce en convivencia entre el carácter de la madre y el carácter de la hija.

Estas son algunas frases que solía decir la abuela:
--Dios le ampare, no hay pan duro. A los mendigos que pedían por las puertas si no eran de los conocidos. Este me hacia gracia, por que yo me preguntaba; ¿Porque no le da pan blando?
--¡Hay! Cuanto abunda el pan de Peronda. Cuando hacíamos alguna tontería. Pero nunca supe que relación guarda esto con el pan de Peronda. Me lo expliquen si lo saben.
--Están duros como beleños. Si los garbanzos salían duros aunque les dejase a remojo con bicarbonato
--Estaba amarillo como la retama,
--A lo hecho pecho.
--Otra vez, vuelta la burra al trigo.
--Tiene la cabeza más dura que un cafre etc.


_ YA VAN LOS HOMBRES A ARAR __ (Román y Polo) __

Antes de que rompa el día,
madrugando más que el sol,
envueltos en la penumbra del alba,
ya están andando el camino,
los hombres que van a arar.
Les acompañan dos mulas,
y un nuevo amanecer.
Hoy hay rocío en el campo.
y las zonas más expuestas
están cubiertas de escarcha,
y allí donde hace mas frío,
algún carámbano cuelga,
del alero del tejado.
-
Para desayunar han tomado
lo que sobró de cenar.
Si las sobras fueron poco,
se arregla con un torrezno
o un trozo de tocino,
y unos tragos de vino.
para los golosos siempre hay
alguna pasta, rosquillas o chocolate.
Y para combatir el frío
una rebanada de pan,
empapada de aguardiente,
esparciendo por encima,
unos pellizcos de azúcar.
-



_____VUELVEN LOS HOMBRES DE ARAR____ (Román y Polo) ________

-
Cuando se ha metido el sol,
vuelven los tíos de arar.
Cansados y ateridos de frío,
terminan una jornada,
que dura de sol a sol.

Con dos mulos. un arado
y detrás el labrador,
sujetando con firmeza
el arado y su reja.
Paso a paso y vuelta a vuelta,
abre el surco y voltea la capa
de tierra fértil que este año,
la ha tocado descansar.

Dura estampa del invierno,
en las tierras de barbecho.
El labrador abrigado con
pantalón de pana gruesa
y calzón largo de felpa.
Pelliza de lana y piel.
Y si llueve, se propicia,
un embozo con la manta

Calza botas de piel gruesa,
muy fuertes y muy pesadas,
de piel de hierro, las dicen.
Apropiadas para andar entre
surcos y tabones, todo el día
sujetando y andando tras el arado.
________________________.
 LA PAJARITA y LOS RECADOS
Todos los días traían,
de vuelta en la fiambrera
un poco de su comida,
la famosa “pajarita”
Un detalle, una sorpresa,
una ilusión esperada,
por los niños de la casa.

Después de la pajarita,
siempre había algún recado.
Paco, vete a por tabaco,
hasta casa Petronilo.

Trae un cuarterón de liar,
y un librillo de Zig-Zag,
un paquete de Ideales,
unas piedras y una mecha,
para recargar el chisquero.

Yo iba sin rechistar,
pero lo pasaba mal.
Ya es de noche,
hace frío,
las calles están sin luz.
Tengo miedo,
hay mucho barro,
soy pequeño,
soy un niño,
apenas tengo nueve años.
___________________________________



AUTILLO Y SU GENTE
Me acuerdo:
Del señor Donato Payo, doña Paca y Donatín.
De Bodero, el sacristán, y del cura don Germán.
De Petronilo, el barbero que también era estanquero.
De Colás, el indigente, de Carmen y el señorito Mariano.
De Julián, el carretero y Félix, el carnicero
El herrero era Germán, y Lucas, el panadero.
El guarda era Clemente, me multó con dos pesetas,
por invadir un sembrado, recogiendo manzanilla.
La tienda de Ultramarinos Mariano, la atendía Victorina.
Clotilde también vendía, hilos y bisutería.

De don Marcelino, el médico, y don Isacio, el maestro.
Don Isacio, iba y venía montado en su bicicleta. Y en el pecho,
escondido, cortando el viento y el frío: El Diario Palentino.
También me acuerdo de Trini, fue mi segundo maestro,
De Listeza, el cazador, Pitiruto y los galgos de Titín.
De la Ignacia, pregonando, y de Julio, haciendo el pato.
De la pareja formada por Biembe, y el que suscribe.
De Nisio, pescando ranas, y Basilio, haciendo adobes.
Mi tío Secundino, sabía como tornar la sopa caliente, en fría.

Simón, el hijo de Bonifacio, era el mayor de ocho hermanos.
El sexto hermano de Simón, de nombre era Segundo.
Simón, tenía una novia que atendía por Segunda.
Simón, en primeras nupcias se casó con la Segunda, que siempre fue la primera.
Segunda, puso un despacho de leche, y Simón, compró dos vacas lecheras.
Segunda, ordeñaba a la primera y Simón, a la segunda.
Segunda, vendía a terceros, la leche de las dos vacas.
Simón, tenía mala leche, pero esa no la vendía.

De Tateso, danzando, y Marciano, de Chiborra, dirigiendo.
De Cesáreo, con el taxi, y Mauricio, con la moto.
El Gito, vendedor ambulante, en su carro había de todo:
Aspirinas, alpargatas, bacalao, melones, y uvas de Toro.
El señor Gregorio, y su burra, siempre juntos yo les vi.
Siempre él montado en su burra ,nunca le vi. andar a pie.
Al que nunca llegué a ver, fue al terrateniente Plaza.
Era el que más tierras tenía, yo nunca le vi labrar.
¿Por qué la tierra será del que no sabe sembrar?

Me acuerdo en especial de toda la vecindad del barrio o calle del Pósito:

-Anastasio-Eufemia-Rosario-Paco-Bienve.
-Eusebio-Ignacia-Elena-Benito.
-Paco-Engracia-Paquito-Mari Luz-Rosi.
-Primitiva-Jesús-Felisa–Loren-Covadonga.
-Tomás y Gabriela.
-Julián-Ambrosia-Basilio-José-Leo-Luís.


__SIEMPRE ESTAMOS APRENDIENDO_________ (Paco) ___
Al Monte y a la Montaña, al club Ganeratz y su Gente Momtañera, especialmente a los intimos: familiares, amigos y montañeros
                     (Con los que he compartido los momentos mas felices de mi vida.)

- Con el tiempo aprendemos que solo aquellos que nos quieren, sabiendo nuestros defectos.Y nos aceptan cual somos, sin pretender ningún cambio.
Son los que nos hacen felices. Nos inspiran confianza. Siempre los tenemos cerca cuando los necesitamos. Nos ayudan y protegen en los momentos difíciles.

Es un grupo muy selecto de amigos y familiares.
Son pocos, pero son buenos. Es lo mejor que cada uno tenemos.
En lo que a mi respecta aprovecho la ocasión para dar gracias a todos.
Pido perdón por mis defectos, de todos bien conocidos. He ido siempre a mi bola,
he hecho lo que he querido, siempre a mi libre albedrío. Siempre fuera del camino, siempre buscando  algo nuevo. Me entretenia con todo: una gota de rocio, el perfume de una flor, el canto de la curruca, una mosca en la tela  de una araña, una lagartija al sol. Una urretxa,  !!!!! un edulis... y por allí veo más¡¡¡¡¡
Al de un rato ya he cogido cinco edulis, pero he perdido el bastón, voy el último, y
estoy fuera de control.
Mis Amigas: Las Montañas / Mis Amigos: Montañeros.
Cuadrilla de buena gente, os he hecho mil putadas, me habeis sufrido en exceso,
y siempre habéis respondido.
De verdad, no os merezco.

Me gustaria haceros promesas de que voy a mejorar, pero temo, que es peor lo que está aun por llegar.
Cuando no pueda ir al monte, o no pueda con la mochila, dejaré de llevar vino.
Pero si no llevo vino, para que quiero mochila.
Ya veremos, cuando no pueda con ella; espero tener consciencia, para apartarme a un lado y dejar el paso libre. No quisiera ser rémora, carga, o lastre, para nadie.
Dejadme en el camino que yo seguiré a mi paso. Que nadie cargue conmigo. Quiero que otros disfruten lo que yo he disfrutado.
     
- Con el tiempo, te das cuenta que disculpar es muy fácil y que cualquiera lo hace.
Perdonar ya es más difícil y los que de verdad lo hacen.
Son personas generosas de alma noble y altas miras.

- Cada experiencia vivida con cada una de las personas que hemos conocido.
Es irrepetible. Nunca igual será lo mismo.
Ni la persona, ni la edad, ni el escenario, ni la situación, ni los motivos, ni el tiempo.

- Te das cuenta que lo mejor no está en la cima de la montaña.
Si no en los momentos vividos, superando cada reto que encontrábamos cuando la íbamos escalando.

- Te das cuenta que aunque seamos felices con los que hoy están a nuestro lado.
A veces añoramos la presencia de los que ayer estuvieron y hoy no están con nosotros.

- Te das cuenta que es inútil pedir perdón ante una tumba.
Decir: que amamos, que añoramos, que queremos ser su amigo.
No tiene ningún sentido, ya es tarde, ya no hay remedio.
Lo que no has amado, perdonado, no has dicho, o no has hecho.
Lo has perdido, ha caducado. Ahora estas fuera de tiempo.

AUTILLO Y SU GENTE
AMIGO ABUNDIO

Por Abundio, yo sentía una especial simpatía,
para mí siempre tenía una sonrisa, cargada de complicidad,
era algo tácito que no supe descifrar.
Le recuerdo en el coro de la iglesia, hinchando el fuelle del órgano.
Y los días que había baile, tocando el organillo,
en el bar o el salón de tía Orencia y tío Eloy.
El organillo era un piano pequeño accionado por un manubrio,
y un cilindro de púas que al girar tocaba las teclas produciendo el sonido,
cada cilindro tenía varias canciones programadas.
Abundio, era el encargado de dar vueltas al manubrio y si alguien
le pedía un canción, él sabía buscarla seleccionando el programa.

Además era vecino con la casa de mis padres.
Siendo muy niño, me acuerdo que un día
lo pasé mal por que le oía gritar.
Pero el recuerdo mas grato y cuando más le veía,
era durante el verano.
Muchos días coincidíamos en el camino a las eras.
Yo nunca le dije nada, pero cuando me veía, sonreía y al llegar a mí altura,
agachaba la cabeza, pero girada hacia mí.
Yo entendía, que él sabía que a mi me caía bien.
Y de esa forma aceptaba mi amistad.
También tengo que decir, que sentía repugnancia
cuando alguien se burlaba de él.

LOS PREGONES DE “LA IGNACIA” Y
LOS SERMONES DE LA SANTA MADRE IGLESIA

Entre un pregón de ”la Ignacia”
y cualquier sermón de un clérigo,
comunica más y mejor ”la Ignacia”
que cualquier predicador.

El pregón de “la Ignacia”
es un medio de comunicación
transmitido a viva voz.
Es un mensaje directo,
que anuncia o comunica un evento,
de forma clara y precisa.
Dice lo que hay que decir,
avisando a todo un pueblo,
con un lenguaje sencillo,
y fácil de comprender.

No necesita fábulas ni moralejas,
no exige dogmas de fe,
no precisa de parábolas ni metáforas,
no hay misterios que entender,
no hay quimeras imposibles,
no hay milagros que explicar,
ni cuentos ni frases hechas.
Declamado en el idioma del pueblo,
para que todos lo entiendan,
sin dejar lugar a dudas.

Ningún pregón necesita de comentarios al margen, no hay editor ni censor.
Cualquier vecino lo entiende, y entienden todos lo mismo, sea ilustrado o patán.
Si está escrito para el pueblo, el pueblo lo ha de entender en su mayor amplitud.
Sin tener que doctorarse en filosofía y letras, teología, o lenguas muertas.

PRIMEROS TROPIEZOS CON LA RELIGION
Es otro recuerdo más de mi infancia en Autillo.
Son preguntas sin respuestas
a cosas que no entendía en clase de religión,
eran las preguntas básicas de un niño,
que siente curiosidad por entender este mundo.
Como no tuve respuestas las busque yo por mi cuenta,
así que, empecé a pensar y a dar vueltas al asunto.


EL SEÑOR EUSEBIO Y DIOS

Era una mañana de invierno, a la vuelta de la escuela,
estaba el señor Eusebio, tomando el sol a la puerta de su casa,
sentado en una silla pequeña,-así le había visto más veces-
pero ese día me impresionó su mirada.
Era una mirada perdida en un rostro ensimismado,
totalmente abstraído, absorto en sus pensamientos,
al pasar delante de él, me paré para dar los buenos días,
él ni siquiera contestó, ni me vio, ni se percató de mi presencia.
Yo le miraba allí sentado, y a mi me parecía que no era de este mundo.
aquella visión me causó gran impresión y desde aquel día pensé que
Eusebio, podía ser Dios, y el mundo, lo había hecho él.
Yo siempre le veía sentado, con aspecto enfermizo,
siempre serio y pensativo y con gesto preocupado.
A esa temprana edad, yo me imaginaba a Dios,
como una persona mayor vestida con túnica blanca,
de tez pálida, con barba larga y plateada,
nada de esto coincidía con el aspecto poco cuidado del señor Eusebio,
pero en aquella ocasión tenía algo especial, algo que no era normal,
todo aquello, me hizo pensar que Dios, podía ser él.



NO QUISE SER MONAGUILLO

El cura Don Germán, quería que fuese monaguillo,
pero yo me hacia el tonto, por que a mi no me gustaba.
Desde niño me aburría en clase de religión,
también en la sacristía, había más de lo mismo,
dos días a la semana: catequesis, catecismo y doctrina.
Y lo que más me aburría, por que no entendía nada,
eran los sermones y las misas en latín.
Que interés puede mostrar cualquier niño,
en un acto religioso, si el cura habla en latín,
y todos teníamos que responder con otra frase en latín,
sin saber lo que decíamos, ni pregunta ni respuesta.
Respondíamos como autómatas a los cánticos y preguntas,
formuladas por el cura, sin saber nada de nada.

LABORES DEL AGRICULTOR


EL BARBECHO

ARAR / Voltear la tierra

PASAR EL RASTRO / Romper los tabones, Igualar el terreno

LA SEMENTERA

ABONAR / Con estiércol, Fertilizantes, Nitratos, etc.

SEMBRAR / Preparar y tratar la simiente

BINAR Pasar la segunda reja / Escardar, Desmanar o drenar

LA COSECHA

SEGAR / Gavillar, Atropar en morenas, Rastrillar

PREPARAR Y ACONDICIONAR LA ERA, LA CASETA Y EL POZO

ACARREAR / Purrir, Poner, Rastrillar

DESCARGAR Y DESHACINAR / Hacer la trilla

TRILLAR / Remover con las tornaderas, Dar vuelta a la trilla, Recoger las orillas

APARVAR / Recoger la trilla, Arrastrar, Repinar la parva

BARRER LA ERA / Después de la última trilla

BELDAR Y AVENTAR / Separar el grano, la paja y las granzas. Aventar con bieldo

CRIBAR Y ARELAR / Limpiar el grano

ENVASAR Y PESAR EL GRANO / Guardar el grano en la panera, o el silo.

RECOGER LA PAJA / Guardar en el pajar

LIMPIAR LA ERA Y LA CASETA (fin de la cosecha)

 EL ABUELO TASIO Y EL CARRO DE REATA

En Autillo, normalmente, se usaba el carro de lanza,

tirado por dos caballos uncidos en paralelo,

a ambos lados de la lanza y conducidos con la rienda.

En el pueblo, solo Tasio, usaba el carro de varas,

tirado por tres caballos enganchados en reata.

Entre varas iba el Moro, era el caballo más grande,

era de pelaje oscuro, muy corpulento y tranquilo.

En punta iba Lucero, era un caballo muy listo,

este era puro nervio, era blanco y muy pequeño,

siempre obediente y atento a las voces del arriero.

Intercalado en el centro solía ir un macho o una mula,

se elegía un animal de buen tiro, trabajador y sufrido.

Román, da la voz de arriero para mandar la reata.

Al instante reacciona Lucero, levantando las orejas.

Aquí no había rienda para conducir el carro, solo la voz del arriero.

En verano, armado con puntales y varales, listo para el acarreo.

Este carro, marcaba la diferencia y era admirado por todos,

era todo un espectáculo, verle pasar por el pueblo en dirección a la era.

Cargado a tope de mies, las redes llenas de espigas a punto de reventar

rematado por un copete en corona haciendo un abanico de espigas, de altura espectacular, no se veía ninguna parte del carro, del Moro, se veía la mitad, nada de Polo y Román.

A la hora de acarrear, formaban todo un equipo difícil de superar.

Carro, caballos, Tasio, Polo y Román. Acarreando los mejores sin dudar.

Algunas tardes libraba, o no había que trillar.

Entonces Polo y Román me llevaban a acarrear.

Aparejamos los caballos que han estado descansando.

Enganchados en reata de a tres, Román, da la orden de salida,

y nos vamos a acarrear. Román, purre la mies con la horca,

y Polo, dentro del carro, coge el brazado y lo coloca en las mallas,

las cabezas hacia dentro y las pajas hacia fuera. Yo paso el rastrillo

a la zona, recogiendo las espigas de la senda y el cerco de la morena.

Cuando esta el carro repleto, trepo por la malla trasera

con la ayuda de Polo, supero el saliente del copete alcanzando lo más alto.

Extendemos una manta por encima de la mies, y nos tumbamos en ella.

Como siempre Román, se encarga de conducir la reata, para volver a la era.

En la manta, buscamos el acomodo, pero aquello se mueve y con el bamboleo

en el centro nos hundimos y siempre acabamos juntos en el fondo del agujero,

Polo y Paco; Paco y Polo.

Nota: A mediados de la década de los 50, ya eran pocos los carros con ruedas de llanta de acero

que quedaban en activo. Poco a poco fueron sustituidos por la caja de remolque con cuatro ruedas de goma con neumáticos. Creo que cuando apareció la primera caja remolque en Autillo, solamente quedaban en activo tres carros de varas, usados como carros principales de labranza. De los cuales, dos se cambiaron pronto al remolque, quedando solo en activo el carro del abuelo Tasio. Es cierto que había más carros de varas, pero eran carros pequeños considerados como auxiliares o de servicio.



LABRADOR
En un mar de tierra parda.
Se recorta la silueta
de un par de mulas cansinas,
y un hombre rudo y enjuto,
con boina y mal encarado,
aferrado a un arado.
Con la única misión,
de abrir las entrañas a la tierra.

Después entierra en el surco la semilla,
y espera mirando al cielo,
que el sol, la lluvia y la tierra,
con el concurso del tiempo,
realicen el prodigio de la multiplicación.
Devolviendo al labrador el fruto de su labor.
Por cada grano sembrado, un haz de espigas granadas.
Este ciclo se repite, cuando actúan en simbiosis,
La Madre Naturaleza y el afán del labrador.


LA SIEGA A MANO CON HOZ
Cuando llegaba el verano las labores aumentaban,
había que ayudar en las faenas del campo.
Segar la mies a mano con hoz y agachando el riñón.

Así todo el campo puñado a puñado.
Gavillar y atropar hasta formar la morena.
Después se acarreaba y se trillaba en la era.

Había que madrugar para segar con la fresca.
No es conveniente segar cuando más calienta el sol.
Si la mies esta muy seca, se descabezan o desgranan las espigas.

Otra tarea muy dura era arrancar las legumbres a mano,
mata a mata y mano a mano:
Lentejas, garbanzos, guisantes, muelas, alverjillas y yeros.


PREPARARANDO LOS APEROS PARA LA CAMPAÑA DE VERANO
Antes de comenzar el verano, el abuelo repasaba y reparaba uno a uno todos los aperos necesarios:
Puesta a punto del carro y los elementos de tiro.
Engrasar y afinar los mecanismos de la máquina de segar.
Repuestos necesarios y caja de herramientas.
Lo mismo con el motor y la máquina de beldar.
Puntales, largueros, varales y redes para el acarreo.
Trillos, sombrillas, horcas, rastrillos, y garios.
Balancines, collerones y cadenas, cabezadas y ramales.
Tornaderas, aparvador, hoces, bieldos y escobones.
Sacos, costales, áreles, la romana de pesar y los cordeles.
Repasar y engrasar los aparejos y la guarnición de cuero.
Coser las correas de cuero usando: la lezna, cáñamo y pez.



LABORES EN LA ERA

Después de segar el campo, comenzaban las labores en la era.
Por la mañana preparar el desayuno para subirlo a la era,
Descargar la mies del carro y deshacinar, para preparar la trilla,
a eso del medio día al igual que el desayuno, había que subir con la comida.

A la hora de comer se daba vuelta la trilla y recogían las orillas.
Se sacaba agua del pozo llenando el abrevadero para uso del ganado.
Se descasaba un par de horas y otra vez vuelta a lo mismo hasta completar la trilla.
Se aparvaba y repinaba completando la jornada.

No todos tenían la suerte de descansar en la cama.
Por la noche había que hacer uno o dos viajes de acarreo.
Justo al alba, regresaban los carros cargados con las espigas doradas.
Se les veía llegar por el camino de Guaza, a la luz del primer rayo solar.

Cuando se terminaban las labores de acarrear y trillar,
comenzaban las de beldar y cribar, hasta dejar limpio el grano.
A mediados de septiembre terminaba la faena después de
ensacar y pesar el grano y guardarlo en la panera y la paja en le pajar.


LA CONTRATACION DE LOS MOZOS DE VERANO O AGOSTEROS

Eran trabajadores eventuales que se contrataban para la temporada de verano, (lo que duraban los trabajos de la recolección del cereal)
Procedían de alguno de los pueblos próximos y también de otras provincias, como: León, Zamora, Extremadura, Galicia, etc...
Muchos llegaban en bicicleta. Se juntaban en la plaza del pueblo, los días de fiesta
a mediados del mes de junio, ellos mismos se ofrecían, para llegar a un acuerdo.
Se negociaba: la manutención y el salario, donde dormir y asearse, lavar la ropa,
días de trabajo y permiso.
Hasta que se ajustaban todos los detalles y se cerraba el trato.
Había unos cuantos que ya eran conocidos en Autillo, por que llevaban muchos veranos trabajando en el pueblo, casi siempre repetían el contrato para servir en la misma casa que los años anteriores, como si fuese un amigo o uno más de la familia.

LAS ESPIGADORAS

Cuando se terminaba de acarrear la mies de una finca, antes de que entrasen a pastar las ovejas, lo hacían las espigadoras.
Con un talego y unas tijeras atadas a la cintura, recogían las espigas que quedaban por el suelo, una a una van juntando las cabezas hasta formar un manojo. Estos manojos se podían guardar como alimento para las aves de corral. O se cortaban las pajas con las tijeras y se echaban las cabezas al talego.
Estas cabezas las dejaban extendidas al sol, sobre una tela vieja en la acera de la calle,
luego las desgranaban golpeándolas con una tabla en forma de paleta. Cuando estaban los granos sueltos, se aventaban y cribaban.
De esta forma las espigadoras conseguían su propia cosecha.

AÑORANZA
En un puñado de trigo está presente el orgullo, la esperanza y el afán del labrador.
La tierra es la madre de estos granos; pero el labrador sabe que estos no alcanzarían
su importancia en la despensa del hombre, si él no cumpliera con esmero su trabajo.

La labranza de nuestros abuelos era fruto de una experiencia acumulada durante más
de dos mil años, Pero en su generación, por ejemplo, pasaron del arado romano, con sus
variantes y mejoras, al arado multi-reja accionado por tractor. De la siega manual con
una hoz y una zoqueta, a la todopoderosa máquina cosechadora.

De la noche a la mañana, han dejado de existir todas las labores que se hacían en las eras.
Ya no hay carros, ni caballos, no hay mies, ni morenas que acarrear, no hay hacinas que extender, no hay trillos, ni parvas, ni máquina de beldar, ya no se canta en las eras, no hay merienda familiar, ya no hay vida en las casetas, ni aperos que guardar.

Casi no se dieron cuenta que estaban asistiendo como victimas, a una verdadera revolución en el proceso de la obtención del cereal. Aunque los protagonistas eran y serán siempre los mismos: el Labrador, la Tierra y la Simiente. Pero todos estos avances cambiaron profundamente la forma de vida de la población campesina. Anularon muchos puestos de trabajo y obligaron a muchas familias a emigrar, en busca de otros medios de vida.

El trabajo y sacrificio de nuestros abuelos y padres, sus vidas llenas de privaciones y de necesidades. La alegría que sentían al levantar las gavillas, el compartir la comida: queso y vino con los demás segadores, el gobernar los caballos y las mulas, las meriendas en la era, la trilla y el acarreo. Llevar el trigo al molino de la fábrica de Abarca, el olor a harina fresca y asistir al horno mientras se cocía el pan.

Todo esto hace que nosotros, los que recordamos aquellos tiempos, sintamos nostalgia, un sentimiento que nos embarga y nos hace sentir un “nudo en la garganta” al recordar los detalles de aquella forma de vivir y trabajar de nuestros mayores.
Los niños que vivimos aquellas costumbres quedamos marcados por la melancolía que nos traen estos recuerdos.


PASO DEL PUERTO DE PAJARES CON HIELO Y NIEVE
Me acuerdo de ver el membrete en los sobres y en las cartas del abuelo.
Anastasio González, -Exportador de paja-Autillo de Campos (Palencia)”

Esto, lo contaba mi abuelo como un desafío al puerto de Pajares.
Antes de que yo naciera, se usaba el carro para transporte de mercancías por carretera.
Durante el invierno, el abuelo, con los tíos, hacían varios viajes de intercambio con Asturias.
Era toda una aventura y un reto muy peligroso.
Cruzar el puerto Pajares con un carro de reata en invierno.
El puerto con hielo y nieve, con ventisca y poca visibilidad.
La temperatura: algunos grados bajo cero.
El carro con llantas de acero en las ruedas.
Los caballos con herraduras en los cascos.
Malo era de subir, mucho peor de bajar.
El caro se deslizaba y el caballo entre varas no podía sujetarlo,
pues él también patinaba sin poder clavar los cascos.
No recuerdo con detalle que técnica y que medios usaban
para controlar el carro. el freno, arena, sacas viejas, calces y sacos con paja.


MI TIO ELOY y EL CIGÜEÑAL DE REGADIO

Mi tío Eloy, tenía una tierra cerca del Canal de Castilla, que lindaba con un arroyo del cual tomaba el agua para regar. Un día le acompañé para ver como era el sistema que tenía preparado. Me sorprendió el equipo instalado (nunca lo había visto en Autillo, creo que solo lo usaba mi tío Eloy). Se trataba de un cigüeñal de regadío. Un invento sencillo, práctico y fácil de construir.
Básicamente estaba formado por dos elementos: un pie o puntal vertical, terminado en una horquilla, donde se articulaba un larguero horizontal o cabezal basculante, adquiriendo el conjunto la forma de una T mayúscula. Estas dos piezas eran de madera.
Sobre la horquilla, que servía de soporte y punto de giro, se colocaba el larguero o cabezal que llevaba amarrado en un extremo un saco con piedras que hacía de contrapeso y en el otro extremo una cadena con un caldero. El caldero estaba lastrado con dos herraduras. para que se hundiera fácilmente en el agua del arroyo.
Se instalaba de tal forma que la vertical de la cadena y del caldero cayera en el centro del arroyo o de la poza que se preparaba como toma de agua, esta poza tenía más profundidad para que se hundiera mejor el caldero.
Al pie de la poza se preparaba una pileta o vertedera, algo elevado donde se descargaba el caldero sin necesidad de agacharse, desde esta pileta se distribuía el agua hacia los surcos elegidos para regar. La altura de elevación podía ser entre un metro y metro y medio.
El cigüeñal subía el caldero lleno de agua desde el arroyo hasta la altura de la pileta o vertedera gracias a la acción del contrapeso. La única labor que había que hacer era vaciar el caldero y tirar de la cadena hacia abajo venciendo la reacción del contrapeso para que se vuelva a hundir el caldero.


OTRAS FORMAS DE EXTRAER AGUA
La noria de cangilones, accionada por: Un animal de tiro./ Un motor./ Manualmente, con zanca.
Lo típico del pozo, es la polea el balde y la cuerda,
También se emplean varios tipos de bombas, dependiendo de las condiciones de trabajo


EL GREMIO DE ALBAÑILES

Después de agricultores y pastores, posiblemente sean los albañiles el siguiente grupo con más número de trabajadores.

En Autillo, por lo menos había tres grupos o equipos de albañiles: que yo recuerde.
1º-Maximino, Elías, y Tino.
2º-Luís, Cayo, y Vicente.
3º-Daniel y Teodoro

Todos ellos buenos profesionales del oficio, que atesoran una gran experiencia, y capacidad para resolver cualquier problema relacionado con la construcción.

LA MATANZA DEL CERDO

Me acuerdo de la matanza del cerdo,
de ”Pitiso” con el cuchillo en la mano,
vestido con delantal.
La parte del sacrificio,
prefiero no recordar.
Todavía me exasperan,
los gritos del animal.
Para chamuscarle las cerdas,
lo mejor era quemarle con heno,
que cogíamos en el cauce del río,
cerca del campo de Abarca.

Recién chamuscado el cerdo,
ya se podían comer las puntas
de las orejas y el rabo.
Le lavaban y raspaban a cuchillo,
toda la piel chamuscada.
Le abrían en canal para retirar las vísceras,
y separar las mantecas.
Después le pesaban y colgaban de una biga,
con la cabeza hacia abajo para que suelte
los líquidos y termine de sangrar,

A la mañana siguiente se destazaba,
y apartaban las piezas de distintas calidades,
destinadas a embutido de chorizos y longanizas,
otras para curar o adobar o chorizos de cocer.
Las mantecas se cortaban en trozos pequeños,
y se calentaban en una olla hasta que se derretía,
se filtraba para separar las gistras,
y con ellas se hacia la torta de gistras.
Con el caldo de cocer las morcillas
se preparaba la sopa de chichurro.

Y nos queda por probar:
La careta y las orejas.
Los torreznos y las tajadas de lomo.
La cabeza asada al horno.
Los chorizos de botagueña,
no eran carne de primera,
pero cocidos estaban de cómeme.
Y ya puestos a comer,
del cerdo hasta las pezuñas.
Recién chamuscado
se le sueltan las pezuñas.
Se elejian las mas grandes y
con una navaja bien afilada ,
se cortaba una parte blanda
 que se podía comer.

LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO
DE APEROS Y APOSENTOS

Un par de veces al año,
se limpiaba el gallinero,
la cuadra y la cochinera,
usando cal y zotal.

Los desconchones de las paredes,
Se reparaban con trulla de barro y paja,
o si era el caso, con mortero de arena y cal.
Para tapar los boquetes abiertos en el corral
y los boquerones para llenar el pajar.
Se usaban adobes y ladrillos, sin unirlos entre si.

También se usan otros productos,
El asperón y estropajo,
para arenar y fregar,
Encalar con “blanco España,”
y los suelos de ladrillo
con mazarrón y con cera.
Una o dos veces al año,
se sacaba el abono del corral,
vaciando el hoyo de abono.
se cargaba directamente en el carro
a través de un boquete en la pared del corral.


HUERTAS Y MAJUELOS

Solo recuerdo tres huertas:
La del señorito Mariano, mi tío Isidro, y Cipriano Castro. Mi tío Eloy, también cuidaba una huerta pequeña cerca del Canal.
Yo recuerdo dos majuelos, aunque se que había más.
El de mi tío Bonifacio, y el de Alberto Vargas.
De estos me acuerdo mejor, porque el día de vendimia me solían invitar.
En el de Bonifacio, había árboles frutales, y lo que más me gustaba era comer acerolas.
En el de Alberto, había membrillos con frutos de gran tamaño y de aroma muy intenso.

ELABORACION DEL JABON CASERO

En unas ollas muy grandes ponía el agua a hervir,
agitando con un palo una mezcla de sosa cáustica y sebo.
Cuando esto se derretía, lo vertía sobre unas latas
y lo dejaba enfriar, una vez solidificado lo desmoldaba
y lo cortaba en trozos al tamaño deseado.
Las latas eran rectangulares, de embasar dulce de membrillo.

LAS COLMENAS Y LA MIEL

Mi madre, era muy aficionada a la apicultura, la gustaba cuidar el jardín donde libaban un par de colmenas. Ella misma las cogía en el campo, cuando aparecía algún enjambre en estado nómada buscando alguna oquedad donde instalarse. En esta tesitura, las abejas, normalmente se agrupan en forma de racimo instalándose de forma provisional sobre algún saliente: un alero de tejado, una cornisa, un balcón, la rama de un árbol, etc. momento que aprovechaba para capturarlo.

Equipada con una escalera, un balde de zinc, preparado con un paño blanco a modo de tapa para cubrir la boca del balde, un trozo de palo para cortar el enjambre y un almirez de bronce, para atrae con su sonido a las abejas que quedaban sueltas fuera del balde.
Vestida con un buzo azul de Mahon, guantes y calcetines, cerrando las mangas y patas del buzo. En la cabeza un sombrero de paja de ala muy ancha y por encima del sombrero un velo o tela de tul que le permitía ver perfectamente. Por último se protegía el cuello con una pañoleta que también servia para sujetar el velo del sombrero.

Cuando tenía las abejas dentro del balde las llevaba a casa y las dejaba un buen rato hasta que se tranquilizaban. Mientras acondicionaba el panal donde las iba a instalar.
En el interior de la panera había dos panales sujetos a la pared que lindaba con el jardín, estos panales eran dos cestos de mimbre con su interior cubierto por una capa de yeso o mortero y un acabado superficial fino y liso. Esta superficie, (creo recordar), se untaba con miel o jarabe de azúcar antes de introducir las abejas. Sobre esta base comenzaba el trabajo de las abejas construyendo las celdillas donde almacenaban la miel.

Los cestos se comunicaban con el jardín, por medio de un tubo o una caña de bambú que atravesaba la pared de la panera, y asomaba por el lado del jardín.
Para catar o recolectar la miel, había que ahuyentad las abejas del panal insuflando humo dentro del mismo, por un orificio situado en el fondo que servía de mirilla para ver el interior del panal. Esta mirilla normalmente estaba tapada con un cristal y una compuerta de madera.

LAVAR LA ROPA EN EL RIO

La ropa se lavaba a mano. Con buen tiempo, las mujeres solían ir a lavar al rió. Pero si el tiempo era malo, lavaban en casa, llenando la artesa con agua del pozo.
Algunas veces lavaban con el agua de lluvia, que recogían en los canalones de bajada del tejado,
porque la del pozo era agua muy dura y contenía mucha cal, por eso no formaba espuma, aunque diesen mucho jabón.
Para lavar utilizaban una tabla acanalada, y sobre ella frotaban la ropa con el jabón.

Dña BERENGUELA-FERNANDO III EL SANTO-Y- LA VIRGEN DEL CASTILLO

Fernando III el Santo, nace en 1201
fruto del matrimonio entre:
Alfonso IX rey de León, (1166-1230)
y Dña Berenguela, (1181-1246)
A su vez Dña Berenguela,
es la hija primogénita del rey de
Castilla: Alfonso VIII (1155-1214)
y segunda en la línea de sucesión,
detrás de su hermano menor,
Enrique I de Castilla, que heredó
la corona, a la muerte de su padre,
en 1214 cuando solo contaba 10 años,
Correspondiendo a Dña Berenguela
ejercer la tutela de su hermano hasta que
 éste cumpla la mayoría de edad

En el 1204, el papa Inocencio III,
declara nulo el matrimonio entre:
Alfonso IX y Dña Berenguela,
por el parentesco entre conyugues.
(son tío y sobrina)
Dña Berenguela y su hijo Fernando,
son apartados de la corte de León.
y tienen que volver a la corte de Castilla.

En el año 1217, Dña Berenguela,
vivió varios meses en Autillo, bajo
la protección de su fiel mayordomo:
Don Gonzalo Ruiz Girón. Cuando
estaba siendo perseguida y acosada,
por Alvar Núñez de Lara,
que se había hecho con la tutoría
y regencia de su hermano Enrique I.
y pretendía apartar a Dña Berenguela,
de la línea de sucesión al reino de Castilla.

En 1217, estando Dña Berenguela,
en Autillo, recibe la noticia de la
muerte de su hermano Enrique I,
(Le mató la caída de una teja en el
patio del Palacio Episcopal de Palencia)
convirtiéndose en la legítima sucesora,
del reino de Castilla.
Inmediatamente, renuncia al cargo,
abdicando en su hijo Fernando,
al cual manda llamar, para allí mismo
en su presencia, ante la imagen de la Virgen
del Castillo, proclamarle rey de Castilla.
cuando Fernando, contaba solo 16 años.
Después sería refrendado oficialmente en la
 plaza Mayor de Valladolid, con la presencia
de las Cortes de Castilla.-Coronado en Nájera ??
 y armado caballero en Burgos.
Su padre Alfonso IX, rey de León, muere en
el año1230, habiendo legado el trono
de León, a favor de sus hijas: Sancha y Dulce
 fruto del segundo matrimonio con Teresa de Portugal,
Los seguidores de Fernando encabezados por
Dña. Berenguela, consiguen invalidar
el testamento de Alfonso IX, y traspasar
la corona de León, a Fernando III el Santo,
a cambio de una compensación económica,
incluido la cesión de terrenos a favor de
Dña. Teresa y sus hijas. Según los acuerdos
 del Tratado de Valencia de Don Juan.

Tuvieron que pasar trece años
desde su proclamación en Autillo,
como rey de Castilla para que
definitivamente quedasen unidos
los reinos de Castilla y León.
Ceremonia celebrada en la ciudad de Toro 02-12-1230
bajo el reinado de Fernando III el Santo.

Cuentan que Fernando III el Santo,
cuando estuvo batallando por tierras
andaluzas, llevaba sobre su caballo
una imagen de la Virgen de las
Batallas, hasta aquí todos de acuerdo.
*version oral
Para Autillo, la Virgen de las Batallas,
es la misma que la Virgen del Castillo,
que a su vez es la misma ante la cual fue
proclamado Rey de Castilla en Autillo.
Cuando murió el 30 de mayo 1252
en Sevilla, la imagen fue devuelta a
Autillo por expreso deseo del Rey.
*Para conocer la otra versión
*Ver comentarios en página siguiente

En 1221, Fernando III el Santo,
otorgó el Señorío de Autillo de Campos
a D. Gonzalo Ruiz Girón
En agradecimiento por la ayuda y
protección prestada a su madre en
este pueblo, cuando estuvo acosada
por el linaje de los Lara.
Como curiosidad, quiero señalar
que este Sr. fue el abuelo de
Dña Maria Díaz de Haro, fundadora
de Portugalete, al que otorgó la
carta puebla en el año 1322.


La talla románica original de la virgen del Castillo siglo XIII,
se saneó y restauró en profundidad, con motivo de la coronación
promovida por el sacerdote D Eugenio Calzada, en el año 1959.
Para ceñir y portar la nueva corona hubo que adaptar y retocar algún detalle.




* DOS NOTAS ACLARATORIAS, PARA AQUELLOS QUE QUIERAN CONOCER LA VERDAD.
*CONTRADICIONES ENTRE LA V. DEL CASTILLO Y LA V. DE LAS BATALLAS

Todos los artículos de historia que he consultado, cuando citan a la Virgen de las Batallas, se refieren a la Virgen que Fernando III el Santo, dejó en herencia a su hijo, Alfonso X el Sabio.
Se trata de una pequeña imagen de marfil, del siglo XIII que no alcanza los cuarenta
centímetros de alta.
Posteriormente Alfonso X. la donó a la Catedral de Sevilla y estuvo ubicada originalmente en la Capilla Real.
En la actualidad se encuentra en la exposición de la Sacristía Mayor
Ninguno hace mención a la Virgen del Castillo, que se venera en Autillo, con la que llevaba en la grupa del caballo el rey Fernando III el Santo, en sus batallas por tierras andaluzas.

*CONFUSION ENTRE PROCLAMACION Y CORONACION DE FERNANDO III
EL SANTO Y COMO Y CUANDO SE UNIERON LOS REINOS DE CASTILLA Y DE LEON

Cuando hablemos o escribamos sobre la historia de Autillo, y la importancia que tuvo
la estancia en este pueblo de Dña. Berenguela y su hijo Fernando III, en el año: 1217, debemos puntualizar y contrastar la información ciñéndonos a la verdad de los hechos, sin caer en exageraciones o presumir de lo que pudo ser y no fue.
-1º-La estancia de Dña. Berenguela, en Autillo, fue de unos meses solamente, para protegerse del acoso de los Laras.
-2º-Los meses que vivió en Autillo, estuvo alojada en la casa de su fiel Mayordomo y protector D. Gonzalo Ruiz Girón.
También dicen que Dña. Berenguela tenía un palacio en Autillo, pero no hay ninguna prueba que lo respalde.
-3º-En Autillo recibió la noticia de la muerte de su hermano, Enrique I, hecho que la convertía en la legítima sucesora del reino de Castilla.
-4º-De inmediato, renunció a la corona, y mandó llamar a su hijo Fernando, abdicando en él su mandato y anunciando, su proclamación como rey de Castilla.
-5º-El acto oficial y la ceremonia de reconocimiento como Rey de Castilla tuvo lugar días más tarde en Valladolid, en presencia de la Corte Castellana.
La ceremonia de coronación, creo que se celebró en Nájera ? pero no estoy seguro.
-6ª-En Autillo, solamente fue proclamado rey de Castilla “como primicia” por su madre, Dña .Berenguela.
-7º-Por tanto no es cierto que Fernando III fuera proclamado rey de Castilla, y León en Autillo. Ni que Autillo sea el punto de origen donde se unieron definitivamente los reinos de Castilla y León. Esa circunstancia se dio 13 años más tarde, el 02 de diciembre de 1230 en la ciudad de Toro, después de la muerte de Alfonso IX, hasta entonces rey de León y padre de Fernando III.

UN RUEGO
Desde aquí, y con el debido respeto, hago un llamamiento al sacerdote D Germán García Ferreras, para que compruebe la veracidad de estos hechos históricos, y si esta de acuerdo, rectifique como mejor crea conveniente o de lo contrario explique de que fuente ha tomado los datos que ha divulgado sobre la historia de Autillo



EL PALACIO-EL OBISPO REINOSO-LAS SANDALIAS DE PIO V.

En el siglo XVI,
la casa fuerte o Palacio,
fue morada blasonada,
de la familia de Reinoso
(A la sazón, señores de este lugar)
con un miembro destacado,
D. Francisco de Reinoso,
que fuera Obispo de Córdoba.
Este nació en Autillo, en 1534,
cursó estudios de humanidades,
y se licenció en arte y teología.
Con 28 años, marchó a Roma,
al servicio del Cardenal Ghislieri,
el que años mas tarde fuera elegido
como el Papa Pió V.
Este a su vez le nombró su secretario
dotándole de varios cargos de prestigio,
y gran influencia en el seno de la iglesia.
En el año 1572, muere el papa Pío V.
En 1575 regresa a España, con una gran fortuna
y copiosas rentas, a parte beneficios y prebendas.
Muy aficionado al arte, en especial la pintura,
aporta de Italia a España una notable colección
de obras de arte, destacando las pinturas.
Alguna obra regaló a la iglesia de Autillo
También entrego a la iglesia de Sta. Eufemia
como reliquia las sandalias del Papa Pió V.
A su regreso ejerció como arcediano de Sepúlveda,
que más tarde permutó por abad de la Abadía de Husillos,
aquí residió hasta su traslado a Córdoba en el año 1597.
al ser nombrado Obispo de esta ciudad,
cargo que desempeña con total dedicación durante 4 años,
hasta su fallecimiento en 1601.



Y EL NIDO DE CERRIGAL

Cuando yo conocí el Palacio,
no había ningún Reinoso,
no era morada de nadie,
estaba deshabitado. Aunque
no es del todo cierto, pues
en la parte más alta,
en una de las esquinas,
le faltaba algún ladrillo,
y en el hueco que quedaba
un cerrigal anidaba.


FECHAS IMPORTANTES EN ´LA HISTORIA DE AUTILLO

Hay pruebas y evidencias para acordar que los primeros asentamientos de población que se establecieron en el entorno de lo que hoy es Autillo de Campos, se remontan a la edad de bronce.

Los primeros registros y documentos que hacen referencia a Autillo, datan del siglo XI.

En 1217 Dña .Berenguela se encontraba en Autillo, bajo la protección de su fiel mayordomo
D. Gonzalo Ruiz Girón. Y es aquí, donde recibe la noticia de la muerte de su hermano Enrique I. Hecho que la convierte, en futura reina de Castilla. Pero en ese mismo instante, renuncia el cargo, abdicando en su hijo Fernando III. Y allí mismo le proclama Rey de Castilla. cuando tan solo tenía 16 años de edad.

El primer Señor de Autillo, fue D .Gonzalo Ruiz Girón. El título de Señorío fue otorgado por el Rey Fernando III el Santo en el año 1221.

Por la loma donde se asienta el actual cementerio, hubo una ermita llamada de Santa Maria, que fue parroquia hasta primeros de 1600. En 1626, la hicieron muchos arreglos y la dotaron de una sacristía nueva. Pero en 1752 cuando se realizó el Catastro del Marques de la Ensenada, ya no existía. Tampoco se conoce ningún bautizado en ella. (Román Asensio, pag. 211 Genealogía de Autillo de C.)

La Iglesia de Santa Eufemia, fue construida en la segunda mitad del siglo XVI.

EL CANAL DE CASTILLA

El Canal de Castilla, es la obra hidráulica más importante de las realizadas en España, durante los siglos: XVIII y XIX.
Se inició en el año 1751, durante el reinado de Fernando VI. A instancias del Marqués de la Ensenada. Con proyecto del Capitán de Navío D. Antonio de Ulloa.
Las obras dieron comienzo en 1753 y finalizaron en 1849. Después de varias interrupciones
Su cauce fue excavado a pico y pala. Tiene una longitud total de 207 Km. con 49 esclusas que permiten su navegación en ambos sentidos, salvando un desnivel total de 149 m.

La sección tiene forma de trapecio, la anchura es variable entre 11 y 22 m. y la profundidad entre 1,8 y 3 m. Esta dividido en tres ramales:
Ramal. del Norte, de 75 Km. con 24 esclusas, desde Alar del Rey, hasta Ribas de Campos.
Ramal. de Campos, de 78 Km. con 7 esclusas, desde Ribas hasta Medina de Río Seco
Ramal. del Sur de 54Km. con 18 esclusas, desde El Serrón en Grijota, hasta Valladolid.

En el año 1822, la construcción del Canal pasa a la empresa privada, poniendo a su disposición la mano de obra de más de 4000 presos comunes que trabajan en condiciones próximas la esclavitud. Según reza en un cantar de la época, esta es la tonadilla que cantaban los presos que trabajaban en las obras del Canal.

Almuerzo, cuando lo dan. / Comida, cebolla y pan.
y a la noche si no hay olla, / Vuelta al pan con la cebolla.

A su paso por Autillo, el Canal nos invita a visitar algunos de sus encantos: las orillas con sus choperas y arbolado de rivera, pasear por sus caminos de sirga entre la parva y el cauce.
El acueducto sobre el río Valdeginate. La esclusa de Abarca y el portón, la presa de retención y el embalse para alimentar la turbina hidráulica que aportaba la energía para el funcionamiento de la Fábrica de harina.


GENEALOGIA DE AUTILLO DE CAMPOS POR ROMAN ASENSIO ALONSO
He consultado varias veces este libro y he de reconocer la inmensa labor que tuvo que realizar Román, para publicarlo.
Primero reconocer el mérito de esta obra y agradecer el sacrificio de su tiempo libre y las muchas horas de trabajo que tuvo que dedicar, a esta publicación.
La recopilación de datos y documentos que tuvo que consultar y más importante aún la ardua labor de búsqueda que debió realizar en archivos y registros. Todo ello tiene un mérito encomiable, teniendo en cuenta que hasta principios de 1500 no existía ningún registro oficial y en el libro son muchos los apellidos que arrancan en la década de 1550. Es muy difícil llegar a estas fechas siguiendo la línea de un apellido y encontrar el registro del documento que buscas.
Desde mi punto de vista lo considero un obsequio para todas y cada una de las familias que viven o han vivido en este pueblo.
Autillo y los Autillanos debemos reconocer el mérito, la importancia y el valor histórico y de consulta de este gran libro, que nos ha dejado en herencia el buen vecino Román.
Sinceramente creo que Román, bien se merece un homenaje de agradecimiento.


EL POSITO_-_EL CINE__Y__LOS LAGARTOS

Aunque vivía muy cerca del edificio denominado el Pósito, nunca tuve curiosidad por conocer su historia: Quien lo mando construir. En que año. Que actividades se realizaban en él. Cuando dejó de funcionar, etc. Hasta hace poco incluso desconocía el significado de la palabra pósito.
Pósito. (Del lat. positus depósito)
Instituto municipal, destinado a mantener acopio de granos, principalmente de trigo, y prestarlos en condiciones económicas a los labradores y vecinos__Lugar donde se guardan los granos de dicho instituto.

En los siete años que estuve viviendo con los abuelos, todos los días pasaba varias veces por delante de la puerta del Pósito, pero siempre estaba cerrado, creo que era de un vecino que vivía en el corro de San Pedro. y tengo idea de que se llamaba Adolfo.(pero no estoy seguro)
Lo que recuerdo perfectamente es que se usaba como sala de proyección de cine, aquí fue donde yo conocí el cine. En el Pósito, vi. la primera película, pero no recuerdo el título.
El proyector y los operadores creo que venían de Frechilla. Entre los años 58 y 59 pudieron proyectar, 5 o 6 películas, y el precio de la entrada de niño creo que era de 2 (dos) Ptas.
Cuando llegaba a casa después de salir del cine, el abuelo Tasio, me pedía que le contase de que trataba la película que había visto. Empezaba a contarle desde el principio: el tema, los personajes, el argumento, la trama y el desenlace, ahondando con más detalles en los puntos importantes. El también participaba, me hacía preguntas, me pedía aclaraciones y al final me decía: entiendo mejor la película cuando me la cuentas tú, que si voy a verla yo.
También se representaron algunas obras de teatro por las compañías de cómicos ambulantes.
Alguna vez también se usó para escenificar las comedias de los niños y niñas de las escuelas.

AHORA VIENEN LOS LAGARTOS Cambiando de tema, pero siguiendo con el Pósito, también recuerdo que en la parte trasera que da al río, había bastantes piedras labradas tipo sillería Posiblemente serian los restos de algún edificio en ruinas. (Creo haber oído algún comentario de que allí hubo un matadero de ganado)
Lo curioso era que debajo de estas piedras había muchos lagartos ocelados, de color verde azulado y algunos de gran tamaño.

LOS DOS PUENTES SOBRE EL RIO VALDEGINATE Y LA ERMITA JUNTO AL PUENTE

Al igual que con el Pósito me ocurre con estas tres construcciones civiles y religiosa.  Nunca he oído ningún comentario que hiciese referencia a su historia.

De quien fue el proyecto o diseño.
Quien los mandó construir.
Con que presupuesto.
En que año se construyó cada cosa.
Tiempo o plazo de ejecución de obra .
No recordaba que la ermita abriese para ningún acto religioso. Yo siempre la vi. cerrada.
Pero hablando con Jesús y Honorino, me dijeron que se abría una vez al año, el día
que se celebraba la procesión de visita a las Magdalenas y la adoración de la paloma.
(eran las imágenes que quedaban dentro de la ermita)
Si alguien tiene alguna información sobre estos datos de interés histórico para el pueblo, seria interesante hacerlos públicos. En este apartado también se puede incluir la fuente, y quizás algún palomar.


LA IGLESIA
La iglesia de santa Eufemia, es sin duda el monumento más importante de Autillo,
construida en el siglo XVI, destaca en su exterior su fachada neoclásica, y como curiosidad la torre separada de la iglesia.


EL ADOBE Y LA ARQUITECTURA RURAL

TIERRA-AGUA-PAJA Y SOL,
Con estas materias primas se fabrican los adobes desde tiempo inmemorial,
Cuentan que Dios, tomó barro lo moldeó y creó a Adán.
El hombre, tomó barro añadió paja lo moldeó y creó un adobe.
No es lo mismo, pero hay cierto paralelismo entre el hombre y el adobe.
Las culturas más antiguas de Mesopotámia, Babilonia y el antiguo Egipto, ya
empleaban el adobe como material de construcción de casas, muros, cercos y otras construcciones de mayor envergadura como torres y murallas defensivas.
El adobe ha sido el principal elemento de construcción de las culturas populares
en el norte de África, Méjico, sur oeste de Estados Unidos, Centro América, España,
y buena parte de Europa.
Como elemento de construcción, tiene sus ventajas e inconvenientes.
A favor: es barato, fácil de fabricar, fácil de manejar, transportar, y montar. buen
aislante térmico y acústico.
En contra: nula resistencia a la humedad (por eso es más propio de zonas secas)
No admite cargas estructurales más allá de las generadas por su propio peso.
Escasa resistencia a la erosión producida por la lluvia y el viento, (Hay que enlucir las paredes para protección e igualar superficies)
A mi me gustaba hacer adobes, y también verlos hacer, si había alguien haciendo adobes, enseguida me presentaba, y si era de confianza me apuntaba de ayudante.
De niño, quien no ha jugado con barro, lo ha amasado, lo ha moldeado o ha hecho adobes.
Yo creo que todos los vecinos de Autillo, alguna vez en su vida han hecho adobes. Unos en el rió, detrás de la ermita, otros en el puente de Carrenaba, algunos en las lagunas del cementerio.
Era una mala faena, si estando frescos los pisaban las ovejas. Lo mismo si recién hechos llovía.

LOS MUROS DE TIERRA PRENSADA

Estos muros se levantaban, apisonando tierra húmeda, rica en arcilla, entre dos tableros o paneles, fuertemente armados con distanciadores, tensores y cuñas de bloqueo que se armaban y desarmaban a medida que crecía el muro. (tramo a tramo en función de las dimensiones del tablero)
Este tipo de construcción era menos resistente que el adobe. Los muros resultaban muy gruesos y pesados, no eran adecuados para soportar ninguna carga estructural, y tenían peor comportamiento contra la humedad, además el acabado superficial ofrece mala adherencia para aplicar capas de enlucido. normalmente se aplicaba un recubrimiento a base de trulla compuesta de barro y paja.
Principalmente se usaban, para levantar muros de cierre, cercados, corrales, tapias, etc.
No adecuado para tabiques o divisiones internas por el gran espacio que ocupaba en detrimento de la superficie útil del recinto.


LOS PALOMARES Y LAS CASETAS DE LAS ERAS

En Castilla, la arquitectura rural, está hecha con adobes, es el elemento básico, empleado para cualquier construcción. Los mejores ejemplos y las construcciones más importantes, son:
LOS PALOMARES. Son sin duda, la construcción más importante y representativa del paisaje rural castellano, Aunque en Autillo, había muy pocos. No lo puedo precisar pero creo que los que se mantenían en pie solo eran tres o cuatro.

LAS CASETAS DE LAS ERAS. Son construcciones de adobe, de base cuadrada o rectangular, con una superficie útil de unos 50 m2 Aprox. delimitadas por cuatro paredes ciegas, salvo el frente, donde se ubica la puerta de acceso. Todas son de una sola planta, con tejado de cierre a dos aguas, rematado con teja árabe.
En su interior, ocupando un rincón solían tener un pozo protegido con brocal y una pilastra con vertedero al exterior de la caseta, donde había un abrevadero para el ganado.

El agua no era potable, pero si servía para el aseo y para fregar los cubiertos.
Yo era el encargado de fregar, pero no había jabón, así que fregaba con arena y estropajo, repitiendo el aclarado varias veces. El estropajo lo sacaba deshaciendo un trozo de soga vieja.

La caseta cumplía la doble función: como almacén para guardar los aperos terminada la campaña del verano y como estancia multiservicio durante la recolección y las labores en la era.

No todas las eras tenían caseta, ni todas las casetas tenían pozo. En las Eras Altas, donde trillaba mi abuelo Tasio, había tres vecinos que si tenían caseta: La de mi tío Isidro, Los Mamis, y Luís el Pavero. y otros dos, que solo tenían la era, sin caseta, estos eran: Manolo y Olegario.

LAS CASETAS DE LAS ERAS Y LOS DUENDES DEL ESTIO

Para mí, el conjunto de las eras con sus casetas, era un sitio muy especial, (me refiero al lugar de las Eras Altas). En mi infancia me parecía un lugar bucólico, algo mágico. o irreal.
También era el punto de encuentro de todo el clan familiar en torno a una merienda campera en las tardes de verano.
Durante la cosecha del cereal, son lugares de trabajo donde reina la armonía, los cánticos y el afán del labrador. Pero son lugares cíclicos, que muestran actividad solo tres meses al año.

Recogida la cosecha las eras quedan vacías y las casetas cerradas.
Durante nueve meses permanecen en silencio, aletargadas, sin recibir ninguna visita, olvidadas e ignoradas por todos.
Con la estación invernal, se acentúa aun más su soledad, cuando las casetas, pintadas de escarcha y nieve, difuminadas por la niebla matutina, se diluyen como trazos de acuarela, perdiendo su identidad. Se mimetizan con el paisaje invernal, hasta permanecer incorpóreas a trijoneras miradas.
En estos días de invierno, cuando las noches se alargan en detrimento del día y la niebla gris plomiza retrasa el amanecer y se opone al astro sol. Las olvidadas casetas quedan envueltas en un halo de misterio. Parece que en su interior guardasen algún secreto. Algo flota en el ambiente, como aviso disuasorio, para que nadie perturbe el absoluto reposo, ni rompa el sortilegio que reina en este lugar.

Puede que en estos meses de letargo, las casetas sean morada, donde habitan y descansan las Musas y los Duendes del estío. Hasta que llegue el buen tiempo y el solsticio de verano, anuncie un nuevo ciclo, y de nuevo las eras y las casetas adquieren protagonismo, en la cosecha del trigo.

LOS PICAPEDREROS GALLEGOS
ARREGLOS DE CALLES Y CAMINOS VECINALES
Una vez finalizadas las labores del verano, comenzaba otra tarea. El arreglo de las calles y caminos que habían quedado en malas condiciones, como consecuencia del intenso transito de carros y animales durante el verano.
Estos trabajos se realizaban por los vecinos del pueblo, principalmente por los labradores.
Lo primero que hacían era traer las piedras de caliza. Normalmente la traían de la zona de los páramos. Estas piedras se encuentran sueltas sobre el suelo de los páramos o semienterradas, son las típicas calizas con formas y superficies muy variadas, con presencia de grandes huecos  y agujeros. Cada labrador traía uno o dos carros y los descargaba cerca de casa en algún lugar que no estorbase al tránsito.
Para romper y picar las piedras hasta un tamaño fino se contrataba a los picapedreros gallegos, que en esas fechas hacían la campaña por los pueblos de Castilla.
Para romper y picar las piedras, usaban un juego de porras y porritas de distinto peso y tamaño, montadas sobre unos mangos finos y largos, eran muy flexibles y se arqueaban mucho cuando les usaban a la hora de golpear, (posiblemente los mangos fuesen de varas de avellano)
Los picapedreros eran muy hábiles y precisos utilizando estas porras de mango largo y flexible, y sabían buscar los puntos débiles y donde dar el golpe para romper la roca.
Cobraban por metro cúbico de piedra picada, como unidad de medida tenían cuatro tableros que los armaban formando un cajón de un metro cúbico. Lo llenaban hasta enrasar y luego iban haciendo montones que eran por los que cobraban.

RECUERDOS DE LA ESCUELA.
D. ISACIO
Mi primer contacto con la escuela fue en septiembre de 1954, cuando ya tenía 7 años y 6 meses.
No se por que motivo empecé a ir a la escuela tan tarde. Además los dos primeros años fueron los peores. Yo, saqué muy malas notas. Para mi fueron dos años, que en la escuela no aprendía por que nadie me enseñaba.
Comencé a despegar cuando tenia 10 años, (creo que pudo influir una charla que tuve con D. Isacio), empecé a comprender que tenía que estudiar por mi cuenta, hacer preguntas y pedir explicaciones, sin esperar a que nadie viniese a enseñarme nada.
Cierto día D. Isacio nos dio cita a un grupo de alumnos para poder hablar con nosotros.
Nos dijo que a él, le hubiese gustado enseñarnos mucho más, pero ya no tenia fuerzas, por ser un viejo maestro a punto de jubilarse, que tenía que atender a toda una escuela con cuatro grupos de niños, con cuatro grados de estudio, de distintas edades y con distinto nivel.
Nos animó a que hiciésemos un esfuerzo para estudiar por nuestra cuenta sin tener miedo de nada, estudiad y asimilad todo lo que os rodea, el mundo os esta esperando.
Terminó pronosticando: “Estoy seguro que muchos de vosotros llegará un día que sabréis muchas más cosas que este pobre maestro que hoy tenéis ante vosotros”.
Esto me costó entenderlo, pues no entraba en mi razón como iba a poder ser que un alumno supiese más que el maestro.

LOS INSPECTORES DEL REGIMEN Y EL ORIGEN DE LA PATATA
D. Isacio, era un hombre muy tranquilo, pero se ponía muy nervioso y alterado los días que había visita de los inspectores escolares. Todos ellos eran muy afines al régimen y a las consignas franquistas, A la hora del saludo, puestos en pie y con el brazo extendido, cantábamos alguna ”canción popular”: Cara al sol, Prietas las filas, Gibraltar, etc.
Las preguntas que hacían eran abiertas a todo el grupo y los que la sabían levantaban la mano pidiendo permiso para responder. Un día después de tres o cuatro preguntas que no supimos contestar, la siguiente fue: de donde es originaria la patata. Todos nos mirábamos con cara de poker, pero nadie respondía. D. Isacio que no paraba de pasear por el pasillo, cuando el otro no miraba nos pasaba alguna seña, cogió un libro que había sobre un pupitre y lo abrió por una página que tenía el mapa de América, al instante media escuela tenía la mano en alto, el otro se quedó mosca y perplejo, pero no vio la jugada, D. Isacio, ya no sabía que hacer, soplaba, cambiaba de color y le temblaban las cachas, se sentó en el estrado y ya no se levantó.

D. ISACIO SE JUBILA Y ENTRA TRINI
Creo que D. Isacio, se jubiló en Diciembre de 1958, le recuerdo muy emocionado el día que nos presentamos, delante de su casa en Frechilla, un nutrido grupo de ex alumnos para darle las gracias y hacerle entrega de un detalle, en recuerdo y homenaje a su labor como maestro rural.
Con Trini, solamente estuve dos trimestres, pero fueron seis meses muy intensos, sin duda los más fructíferos y de mayor rendimiento de mí etapa de primaria. Las clases con Trini eran dinámicas y muy didácticas, nada que ver con la etapa de D. Isacio.

LA ESCUELA Y EL MATERIAL DIDACTICO
La escuela, estaba ubicada en la planta baja del Ayuntamiento (lo que ahora es el bar) Era un local muy frió en la estación invernal, Cuando había que escribir, se escribía con guantes y sin quitarse el abrigo, ni el gorro, ni la bufanda, es mas, los días de mucho frío, llevábamos en los bolsillos dos morrillos calientes o dos trozos de ladrillo.
En el estrado y la pared principal estaba: la mesa del maestro, la pizarra o el encerado y el mapa de España. Por otra parte: el escudo, la bandera, las fotos de Franco, José Antonio y un crucifijo en el centro.
La biblioteca. Varias decenas de libros sobre una estantería, era la gran olvidada, se utilizaba muy poco y eran nulos los estímulos para crear afición. Yo solamente leí un libro estando de vacaciones al final del primer grado. El título: La Gaviota.
En la mesa del maestro había un globo terráqueo, montado sobre un pie giratorio y con el eje inclinado, respecto al plano orbital.
Luego estaban los pupitres, estos eran de dos plazas con el tablero abatible que daba acceso a un cajón para guardar el material escolar, en la parte fija también tenía dos tinteros integrados.
Los materiales fungibles que había que reponer, se limitaban a la tiza del tablero o encerado y a´la tinta del tintero.

LOS LIBROS Y LOS CUADERNOS
“El Catón” para aprender a leer.
“La Enciclopedia Álvarez” 1º-2º y 3º Grado.
“El Catecismo”, y los “Cuadernos de Rubio”
Cuadernos de Caligrafía-Cuadernos de cálculo y problemas de Matemáticas.
La pizarra y el pizarrín, (podía ser blando o duro).
El lápiz, el saca puntas, y la goma de borrar (marca MILA).
Las Plumillas y el palillero, el papel secante y el tintero de PELIKANO.

EL PLAN MARSHALL_O_LA AYUDA DE EE UU
LA LECHE EN POLVO Y EL QUESO AMARILLO

Por la mañana a la hora del recreo nos daban un vaso de leche en polvo.

y por la tarde de merienda, una ración de queso amarillo.

Recuerdo la leche con muchos grumos, y el queso de color amarillo, aspecto compacto, sin ojos y de sabor fuerte. Las dos cosas me comía, pero ninguna me gustaba.
Esto se repartía por todos los colegios de España y buena parte de Europa.

LAS CAMPAÑAS DE AYUDAS Y LIMOSNAS
En las escuelas se ponían los carteles de propaganda, anunciando las campañas de ayuda al tercer mundo, instalando unas huchas y termómetros para recoger las limosnas de los niños.
para:
-El Domum
-Las misiones
-Los niños africanos
-Los chinitos
-El tercer mundo -etc.

MAYO, MES DE LA VIRGEN MARIA

Otra actividad extraescolar se celebraba durante todo el mes de Mayo, dedicado a la Virgen Maria. Todos los días la primera actividad de la tarde era la ofrenda de flores a la Virgen con cánticos y rezos del Ave Maria.

Casi todos los niños llevábamos nuestro ramo de flores que cogíamos por las orillas de arroyos y caminos, pero también había ramos muy vistosos hechos con flores de jardín.
Los ramos se ponían alrededor de una imagen de la Virgen que había en el estrado.

LOS DEBERES Y TAREAS

A la salida de clase, lo normal era ir a casa para dejar los libros y tomarse la merienda.

Después había que elegir, que se hacía lo primero: los deberes o jugar.
Además siempre había algún recado o tarea programada de cosas que hacer en casa:
--Ir por la leche donde Segunda y Simón.
--Alguna cosa olvidada de la tienda de Victorina y Mariano.
--Ayudar al abuelo a cuidar de los caballos que estaban en la cuadra. Dos veces al día se les daba de comer y beber, había que picar remolacha, sacar agua del pozo, etc.
--Buscar por los arroyos, comida para los conejos. (solo en primavera)
--Limpiar la conejera y echar de comer a los conejos y cambiarles de agua.
--Recoger por los ponederos los huevos de las gallinas.
--Llenar la saca de paja para mañana atizar.
--Cuando llegaban los tíos del campo, casi siempre tenía que ir al estanco.
Siempre había más tareas que tiempo para jugar.
Para rematar la fiesta, el último año me salió un trabajo extra.

CUIDAR DE TASIO Y Mª ASUN
--Todas las tardes a la hora de ordeñar las ovejas, tenía que ira casa del tío Polo, para cuidar
a los dos niños pequeños. Tasio tenia tres años y Mª Asun aun no había cumplido un año.
Yo cuidaba de los dos mientras la tía Dolores, ordeñaba las ovejas.

NO HABIA JUGUETES COMPRADOS, LOS JUGUETES ERAN CASEROS
Los juguetes los hacíamos nosotros, reciclando cualquier cosa que resultase aparente.
Echándole imaginación y un poco de creatividad lo convertíamos en un objeto de juego.
Muchas veces se daba la circunstancia de disfrutar más haciendo el juguete,
que a posteriori jugando con él. Cuando hacíamos el juguete, también estábamos jugando.
A mi no me faltaron juguetes pero todos fueron caseros o de fabricación propia.
Los carretes de madera fueron mis primeros juguetes, con ellos construía
tanques de guerra, que se desplazaban solos, no usaba ni pila ni motor.
La fuerza motriz la proporcionaba una goma elástica que se retorcía
con la ayuda de un palillo que también hacía las funciones de timón.
Con los naipes usados que me daba la Ignacia, construía poblados de casas,
que luego las derribaba embistiendo con el carrete.
Más tarde los usé para probar el efecto Ventury, cuando estudiábamos este tema en
la clase de física.
Mi hermana Lola, también usaba los carretes para tejer una especie de cordón redondo y hueco.
Primero en un extremo se clavaban cuatro clavillos alrededor del agujero para tejer el cordón.

Con los naipes también hacía figuras o siluetas de personas y animales
lo primero que hacía es doblar la carta por la mitad y después recortaba
con la tijera la silueta de un hombre, un burro, una vaca o un árbol, etc.
como estaban dobladas por la mitad, al abrirse se formaba una base que sostenía la figura.
Por Navidad hacía un Belén, con todas las figuras hechas con naipes recortados.

OTROS JUEGOS

Las tabas, se usaban para apostar, podían ser cromos o los santos de las cajas de cerillas y también se apostaba dinero. Normalmente se lanzaban tres tabas, pudiendo quedar en posición
de: hoyo, panza, carne o hueso. También había algún tramposo que usaba tabas lastradas con agujeros retacados de plomo para modificar el centro de gravedad.
Sacar del círculo, se jugaba con las monedas de cobre que estaban fuera de circulación y había que sacar las monedas de perra gorda o de chiquita, que se ponían en el centro de un círculo, golpeándolas con la moneda de cobre.
La peonza, el mismo juego también se hacía sacando las perras con la peonza.
El frontis, sobre una pared de piedra se hacía rebotar una moneda de cobre para que quedase lo más cerca posible de una línea marcada en el suelo, paralela a la pared.
Las canicas, las había de barro o de cristal.
El aro y la manilla, se hacía rodar el aro guiado por la manilla, los aros que yo tenía eran los cintos de algún barril, yo hacía las manillas doblando una varilla de alambre.
El hinque, se jugaba con palos puntiagudos que se lanzaban contra el suelo clavando la punta en la tierra húmeda. Para hacer el hinque, se aprovechaban los mangos rotos de diversas herramientas, solo se necesitaba sacarles punta con el hacha.
La tarusa, se jugaba lanzando herraduras contra un cilindro de madera colocado en vertical y encima se ponía la apuesta, solía ser una perra gorda por cada jugador. El cilindro de madera solía ser el pasador de una traba.
Al hoyo y los pepitones, se jugaba lanzando los huesos de albaricoques y albérchigos para meterlos en un hoyo. También se jugaba con los huesos de las aceitunas.
Con los huesos grandes se hacían silbos, se desgastaban por un lado hasta hacer un agujero y se sacaba la pepita.
Podía citar más juegos: Las cuatro esquinas, Saltar el burro, Saltar la cuerda, Al escondite, etc.
Por desgracia estos juegos se han perdido, hoy los niños juegan sentados, el juego se lo dan hecho, pueden estar jugando dos horas y solo han movido un dedo; ¿y a esto le llaman juego?

TURNOS DE ADORACION PERMANENTE
Cada familia se apuntaba a un turno de oración, recibiendo en su casa, la imagen de la virgen o santo de su devoción. Para proteger la imagen se transportaba metida en una caja u hornacina, con el frente de cristal y dos puertas abatibles.
Rotaban de casa en casa cada 4 o 5 días, cumpliendo los turnos de rezo y adoración.
La imagen se iluminaba con dos palomitas de aceite y a veces con una vela.
Las de mayor devoción eran:
El Sagrado Corazón, La Virgen del Carmen, Fátima, y la Milagrosa.

LAS CRECIDAS DEL RIO VALDEJINATE
Hubo tres o cuatro años seguidos, que cada vez que llovía un poco más de lo normal, el río se desbordaba por varios puntos entre Frechilla y Autillo. Si arreciaba la lluvia, como ocurrió en varias ocasiones, además de anegarse buena parte de las tierras, también había peligro de rebosar por Autillo, justo aguas abajo del puente, en la curva próxima a la trasera de la casa de los abuelos. Al menos en dos ocasiones tuvimos que suplementar la altura en dicha curva a base de sacos terreros y pasar la noche en vela, observando el comportamiento del rio.
Esto pudo ser entre los años 1954 y 1957 aprox., antes de limpiar y canalizar el cauce del río Valdeginate.
Por aquellos años también hubo algún invierno muy frío, con abundantes heladas. El rió se heló totalmente y alcanzó gran espesor, pudiendo cruzar el río andando encima del hielo.

LAS FIESTAS MÁS POPULARES

SAN ANTÓN el 17 DE ENERO.
En esta fiesta se engalanaban los burros y los caballos con cintas de colores y trenzas en las crines y en la cola. equipados con los mejores arreos y guarniciones se les paseaba por el pueblo. Después el Sr. Cura, bendecía los animales y comenzaban los concursos y festejos.
Esta fiesta tenía mucha tradición en Fuentes, había concurso y desafíos de refranes, en honor al santo más refranero, con premios para los mejores refranes, ganadores de carreras, etc.

SAN MARCOS el 25.DE ABRIL.
Este día se hacía una Romería, solo para los más jóvenes, agrupados en cuadrillas se compartía una merienda campera, ocupando las eras en primavera, Por esas fechas las eras ya estaban cubiertas de flores y hierba fresca.
Las meriendas se hacían por cuadrillas, cada una de: 6-7 u 8 amigos.
Por la mañana los niños salíamos a pedir por las casas de familiares, vecinos y amigos para preparar la merienda. Unos te daban un huevo, un chorizo, una peseta, unas onzas de chocolate, pastas, galletas, patatas, etc. Luego las madres nos hacían la tortilla, la tarta, o un flan, o chocolate con churros.

SAN ISIDRO LABRADOR el 15 DE MAYO
Se sacaba al Santo- en procesión hasta el campo, para bendecir y proteger la cosecha.

FIESTA DE LOS QUINTOS DE REEMPLAZO
Los mozos o quintos de reemplazo, tenían que cumplir el servicio militar obligatorio (la mili) pero antes tenían que entrar en un sorteo donde les asignaban un destino para cumplir la mili.
Después del sorteo, cuando ya conocían el destino, celebraban su fiesta particular, que duraba varios días. Comenzaban con una merienda cena amenizada con cánticos y coloquio militar.

LA CARRERA DE LAS CINTAS
Al día siguiente se preparaban, los caballos y entrenaban para la carrera de las cintas.
Las cintas estaban bordadas, por las madres y las novias de los quintos y también por las madrinas y hermanas. Las había de todos los colores, tenían 5 o 6 cm. de ancho por metro y medio de largo, estaban enrolladas en un canutillo de cartón y sujetas con un corchete automático dejando libre sin enrollar de 4 a 5 cm. el extremo de la cinta donde lleva cosido el aro o el anillo por donde hay que ensartar el puntero para desplegar la cinta.
Hay una cinta de color blanco que es el primer premio, tiene más trabajo de bordado y de mayor calidad, también el aro es más pequeño y más difícil de ensartar.
Se pasaba una cuerda por todos los canutillos quedando los aros colgando. Después se amarraba a dos postes clavados a ambos lados de la carretera formando una portería de una altura prudencial con los aros al alcance de un jinete con un puntero de madera.
Con los quintos montados en sus caballos y equipados con el puntero reglamentario se sortea el orden de salida y da comienzo la prueba.
Arranca el primer quinto con el caballo al galope y el brazo levantado apuntándo al aro de alguna cinta especial, bordada por la mujer que más quiere, Ensarta el aro con el puntero desplegando la cinta que había elegido, ganándose los aplausos de todo el pueblo presente.
La exhibe satisfecho entre la gente, mientras busca a su amada y con un beso la entrega la cinta tan deseada.
Así van ensartando cinta a cinta y entregadas con un beso a madres, novias abuelas etc.
También había carrera de gallos, Le colgaban por las patas y le tiraban del cuello hasta separarle la cabeza (esto a mi no me gustaba) era una brutalidad.
Al día siguiente se celebraba la comida de despedida, con familiares y amigos.

EL ENTIERRO DE LA SARDINA
La fiesta de los quintos terminaba con el entierro de la sardina, aromatizado con incienso de cagantina de perro, el líquido que usaban para el hisopo no recuerdo lo que era, pero puedo asegurar que no eran esencias de lavanda, ni romero, ni de pétalos de rosa.
Con un azadillo se hacía un agujero para enterrar la sardina y se cantaba la canción del entierro de la sardina. Este acto se repetía en varios puntos del pueblo: en las plazas y en las calles principales.

SANTA EUFEMIA el 16 DE SEPTIEMBRE

Fiesta patronal. Era la más importante, muy animada, con mucho ambiente festivo y con muchos forasteros llegados de los pueblos más cercanos y de otros más alejados.
Comenzaba el alguacil con los cohetes y seguían los pasacalles animados con dulzaina y tamboril.
A lo largo del día había varias actuaciones del grupo de danzas con el clásico paloteo.
Después de misa se tomaba el vermut con alguna banderilla en el bar de tía Orencia y tío Eloy.
La plaza era el lugar más concurrido y de más actividad, había puestos de: helados-barquillos-obleas-almendras-garrapiñadas-aceitunas y pepinillos-caramelos y cachabas de dulce-globos-caretas-mata suegras-churros-pasteles, etc.
Había rifas y sorteos, apuestas de dados, ruleta con naipes, tiro con carabina de perdigones, tirar los botes con pelotas de trapo, charlatanes vendedores de lotes, y alguna timba de apostadores con cebos para embaucar.
Todas las peñas y cuadrillas preparaban limonada en sus respectivos locales. La limonada era gratis, los que hacían la ronda completa, probando un vaso en cada peña terminaban “colocaos”
Después de comer y tomar café, había corrida de vaquillas. El ruedo estaba formado por un círculo de carros que delimitaba el ruedo y servían de grada para los espectadores.
Por la tarde y por la noche había baile en la plaza amenizado por orquesta.
Y para remate de fiesta los fuegos artificiales.

LA VIRGEN DE ALCONADA EN AMPUDIA. EL 8 DE SEPTIEMBRE

Se iba en romería desde Autillo, hasta Ampudia, se viajaba en carros y salíamos todos juntos,
muy temprano para llegar a Ampudia entre las10 y las11 de la mañana.
Yo fui un año nada mas, y solo me acuerdo del viaje y de mucho madrugar, poco de Ampudia y nada de la romería.

A la vez que estoy escribiendo una cosa, me estoy acordando de otra nueva, pero creo que ya vale y aquí lo voy a dejar.
FIN